Miramundo

El descuido de nuestro pasado

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

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“Los sitios arqueológicos, conjuntos monumentales y el Centro Cultural de Guatemala, recibirán atención especial del Estado, con el propósito de preservar sus características y resguardar su valor histórico y bienes culturales. Estarán sometidos a régimen especial de conservación el Parque Nacional Tikal, el Parque Arqueológico de Quiriguá y la Ciudad de Antigua Guatemala, por haber sido declarados Patrimonio Mundial, así como aquellos que adquieran similar reconocimiento”, dice nuestra Constitución en su artículo 61. También el mismo Texto dice: “Se garantiza la libertad de enseñanza y de criterio docente. Es obligación del Estado proporcionar y facilitar educación a sus habitantes sin discriminación alguna. Se declara de utilidad y necesidad públicas la fundación y mantenimiento de centros educativos, culturales y museos”.

Jorge Ubico, el dictador, celebraba a lo grande la Feria de Noviembre y como le fascinaba ser halagado su fecha de cumpleaños marcaba las fiestas. Esta feria tenía como escenario los salones en la Finca La Aurora, al asumir los gobiernos revolucionarios la infraestructura se destinó para otros fines, y ahora allí encontramos los principales museos de la ciudad de Guatemala, como lo son el de Arqueología y Etnología o el de Arte Moderno. En otro gran salón funciona la Dirección General de Caminos y las lindas pasarelas que adornan la vía dan cada vez más pena porque no reciben ninguna atención.

Llama la atención que han estado en vigor, luego de la Constitución revolucionaria, la Constitución de la Liberación (1956-1963), la Constitución de los militares (1965-1982) por cierto calificada por Jorge Mario García Laguardia como “la del peor tipo possible” y nuestro actual texto fundamental en vigor desde el 14 de enero de 1986 y al parecer los museos, y por ende, una pieza angular de la cultura y herramienta clave de educación siguen sin recibir mayor atención.

Por un tema familiar, estuve en la Ciudad de Mérida, capital del Estado de Yucatán y basta una pasadita por la Riviera maya Mexicana para percatarse de los años luz que nuestros vecinos nos llevan en torno a la protección del legado maya. Impresiona, pero sobre todo decepciona, que siendo Guatemala supuestamente el ‘Corazón del Mundo Maya’, el eslogan no llegue a más que pie de almanaque y para abonar a lo que señalo, ojalá la gente del Ministerio de Cultura se diera una pasadita por el Gran Museo de la Cultura Maya en Mérida, en donde se muestra un verdadero interés por mostrar, conocer y preservar el pasado.

Es fácil calificarse como país pobre y, en consecuencia, como existen tantas carencias, los museos son considerados como suntuarios, lo cual no solo es torpe, sino que sobre todo sumamente mediocre, porque sin educación de calidad jamás se sale del hoyo.

Guatemala tiene su principal museo de cultura maya en una instalación que ya para el siglo 21 es ineficiente, anticuada y además ha trascendido sin mayor mantenimiento. Ahora que empezamos un nuevo año y que el Gobierno tiene muy pocos logros para mostrar en la mitad de su mandato, ojalá por lo menos dejara un esfuerzo y una dinámica muy distinta a la actual para crear, construir, equipar, mantener y así poder dejar un legado que realmente valga la pena en cuanto a museos se refiere.

Es un contrasentido que el principal apoyo a los museos y bibliotecas haya radicado solo en los gobiernos revolucionarios de 1944-1954, si nuestra Constitución obliga a esas atenciones prioritarias y como estoy seguro de que para algunos solo deben fomentarse las actividades con réditos financieros, si queremos turismo de calidad, no podemos llevar a las personas a conocer museos con instalaciones de casi 100 años, con esta actitud no tenemos el menor chance de competir con la oferta mexicana.