Desde Ginebra

El impacto de la pandemia en el comercio

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

En los últimos cien años, el mundo ha visto varias pandemias, entre ellas la gripe española, la asiática, el H1N1, el SARS, la MERS y el ébola, las cuales impactaron adversamente a las economías, ocasionando una súbita reducción de la fuerza laboral.

Ahora, el covid-19 tiene un problema sanitario nunca visto antes, por lo que las políticas gubernamentales habituales no han sido suficientes para enfrentar el problema eficazmente, con consecuencias económicas; entre otras, la caída de la demanda mundial, que está teniendo un impacto negativo en los precios de los productos básicos. Pero ante esta situación de emergencia, hay que continuar apoyando la liberalización comercial. Sería un retroceso para el desarrollo si los gobiernos sucumben a una retórica nacionalista proteccionista que culpe equivocadamente a la globalización por la crisis actual.

Muchos países todavía están atravesando aislamientos sociales, cuarentenas y severas restricciones a la comercialización, el transporte y el cierre de fronteras. Todo para hacer frente a los contagios masivos y evitar, con mayor o menor éxito, la mortalidad en la población.

Es previsible que el mundo no volverá a ser el mismo. La pandemia no solo desafía al comercio internacional, sino que también descubre las realidades de las economías más vulnerables. El objetivo de las pequeñas y medianas empresas es ahora sobrevivir, aunque sea bajo condiciones de sobrevivencia mínimas, esperando la recuperación. Una educación de alta calidad es imprescindible para competir. Por ejemplo, en Corea prepararon a la gente inculcándoles un amor real por el conocimiento, hoy producen tecnología de alta calidad.

Frente a esto, se empieza a percibir que el comercio internacional se enfrenta a un duro momento económico donde, además, las autoridades y los controles administrativos sobre el comercio internacional deben implementar un procedimiento simplificado y expedito para el despacho de las mercancías que son consideradas sensibles.

En este sentido, los mayores éxitos se están viendo en Asia. China, por ejemplo, ya lleva meses de crecimiento en su sector industrial. Después de las fuertes caídas de enero y febrero, ya en marzo logró frenar el descenso, y en abril y mayo ya registra tasas de crecimiento. Corea del Sur logró contener y crecer a los retrocesos moderados que experimentó su actividad económica.

En otros países del área de influencia china, como Taiwán y Hong Kong, la evolución económica muestra aún resultados mixtos, pero ya se aprecian signos de estabilización. Alemania y Francia serán probablemente las primeras economías europeas en recuperarse. En el continente americano, Canadá logró estabilizar su economía y se enfila a la senda del crecimiento. Lo cierto es que la incierta evolución de la pandemia pondrá a prueba la fortaleza de la recuperación económica en todos los países.

Si los países con pequeñas y economías vulnerables como la nuestra quieren ingresar y sostenerse en las grandes ligas del comercio internacional, ahora es el momento para ajustar el rumbo y tomar decisiones de fondo para dar la pelea, se deben construir los atributos para abrir espacios en un mercado mundial sumamente competitivo.

Para tener éxito en el comercio exterior, la calidad es importante para buscar mercados cada vez más exigentes y sofisticados. Esto implica un proceso de profundización en la ingeniería del conocimiento, en las tecnologías y una mayor formación para innovar con eficiencia y mejores resultados de los equipos de producción. Una educación de alta calidad es imprescindible para competir.