De mis notas

El libro del capitán Muñoz Piloña y el golpe del 23 de marzo

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

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El lunes 8 de marzo de 1982, en la Brigada Militar Mariscal Zavala, los oficiales encargados de la seguridad del día del evento de las elecciones de 1982 —en las que se disputaban entre los candidatos Alejandro Maldonado Aguirre, Gustavo Anzueto Vielman, Mario Sandoval Alarcón y el general Ángel Aníbal Guevara— se presentan ante el general Cuyún Medina para rendir sus informes. Cuando le toca al capitán Muñoz Piloña le expresa a su superior: “Doy parte que estoy presente, con la novedad que hubo fraude”…

El resto es historia. Un fino hilo de acontecimientos se fue hilvanando por horas y días, conjugando actores, movimientos y acontecimientos, hasta llegar al golpe de Estado de 1982, que colocó en el poder al general Efraín Ríos Montt.

Es lo que se encuentra en el libro que mañana, 23 de marzo, a las 19 horas, en el Centro de Convenciones Westin Camino Real —40 años después de aquel día—, ha sintetizado de una manera singular el capitán Muñoz Piloña, para presentarlo públicamente en su libro: 23 de marzo, por la Patria Todo es Poco.

El libro es una crónica que al interesado en conocer la historia de nuestro país le brindará enfoques e interpretaciones desde el punto de vista de un testigo clave; no solo en términos de los acontecimientos previos, sino en el contexto político interno que dio origen al movimiento que llevó al poder al general Ríos Montt.

El 23 de marzo es una fecha controversial en la que se disputan distintas interpretaciones, dependiendo el prisma del que se analice. El conflicto este-oeste; la dicotomía geopolítica imperante en ese entonces de exportar revoluciones y en los países receptores de combatirla, en un contexto de alta crispación de guerra fría, explica la polarización política imperante y da pauta para contextualizar las causas subyacentes del golpe del 23 de marzo.

Hasta ahora no había una recopilación minuciosa de los hechos desde el punto de vista de los oficiales que fraguaron el golpe. Versiones dispersas de diferentes actores han circulado siempre, escondiendo la versión de los golpistas desde su propia vivencia.

Muñoz Piloña describe cómo todos los oficiales que habían observado en sus recorridos por las urnas del país coincidían en que se había gestado un fraude. “Todo ha sido una farsa. El cansancio moral se iba apoderando de la gente. ¿Sería posible que nos fuesen a imponer otro presidente y nadie reaccionara?” -Escribe Muñoz Piloña. Sin duda, en su interior venían a él de nuevo las imágenes de las elecciones de 1972, en las que ya hay consenso entre políticos e historiadores sobre la admisión del fraude que le arrebató a Ríos Montt las elecciones.

El libro aclara también algunas interrogantes que siempre han estado en el aire. ¿Cómo es posible que algunos jóvenes oficiales tuviesen tanto apoyo a la hora de gestionar el golpe? El teniente Carrillo sale a luz, y una entrevista con Mario Sandoval Alarcón, gestionada por el diputado suplente electo por Alta Verapaz y el MLN, Òscar Ovidio Cuéllar, de la promoción 81 de la Politécnica.

No adelantaré más. El libro es un valioso aporte histórico. Las consecuencias del 23 de marzo del 82 permitieron la institucionalización del país. Se creó el Registro de Ciudadanos, el Tribunal Supremo Electoral y la Ley Electoral y de Partidos Políticos.

Si la motivación fue evitar fraudes electorales, afianzar la democracia y establecer una nueva etapa política, el 23 de marzo inicia una era que persiste hasta el día de hoy.

Felicitaciones al capitán Muñoz Piloña y a los oficiales que lo hicieron posible.