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El nuevo oro es de color azul

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

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En el pasado, la fiebre era por el oro, hoy es quizás por el petróleo, pero mañana seguramente el agua será el elemento más preciado. Sin duda es un producto cada vez menos accesible y a costos cada vez más altos. Este valioso líquido es cada vez más difícil de encontrar, considerando que estamos enfrentando períodos de escasez de recursos hídricos. Hoy en día las sequías afectan a muchos lugares del mundo, incluyendo también las grandes metrópolis.

El aumento de la población mundial ha hecho crecer exponencialmente la demanda de recursos hídricos; por lo tanto, a más población, mayor demanda. Para que nos hagamos una idea, el 72% de la superficie de la tierra está cubierta por agua, de la cual solo el 3% es dulce. El 97% restante es salada. Pero tan solo el 0,5% del agua en la tierra es utilizable, y está disponible como agua dulce. En los últimos 20 años, la acumulación de la suma de toda el agua en la superficie de la Tierra y subterránea, ha disminuido a un ritmo de 1 cm por año. Y esto es nefasto.

Solo unos pocos países poseen la mayor parte de los recursos hídricos renovables. Por lo tanto, existe una gran disparidad en la asignación de estos elementos. Y son precisamente las naciones más pobres las que tendremos mayores dificultades para tener un suministro de agua estable y, por lo tanto, esto ocasionará olas migratorias impresionantes. En varias partes del mundo ya hay fuertes tensiones entre los estados, todo relacionado con el control de este nuevo oro azul.

El problema de la escasez de agua está estrechamente relacionado con el calentamiento global, cuanto más seca sea la región, más dramática será su condición. El agua es un problema global, por supuesto, pero es manejable como un problema local, porque lo que se desperdicia en la ciudad de Guatemala, por ejemplo, afecta en los recursos hídricos de Chiquimula. Por lo tanto, la crisis del agua, en principio, es un problema que se puede gestionar localmente, con las medidas e inversiones adecuadas, instituciones dedicadas a este tema y planificación a corto, mediano y largo plazo. La ONU ha vuelto a dar la voz de alarma y reporta que casi 3.600 millones de personas tuvieron un acceso inadecuado al agua durante al menos un mes al año. Se proyecta que, a este ritmo, para el 2050 la cifra aumente a más de 5 mil millones; es decir, el equivalente a un 80% de la población mundial.

El agua es vida, es energía, es un recurso de valor inestimable sin el cual no puede subsistir el ser humano, los animales y las plantas. El estado actual de los recursos hídricos pone de relieve la necesidad de adoptar medidas encaminadas a la gestión sostenible y equitativa de este esencial líquido. Hay que entender que el agua es un recurso limitado, una fuente de vida en la base de toda actividad humana, cuya disponibilidad cada vez está más condicionada por el cambio climático. Esto exige que se utilice sin residuos y sin comprometer su calidad y la accesibilidad presente y futura, tanto para las personas como para las actividades agrícolas e industriales.

El mundo requiere grandes inversiones para solucionar este problema, pero también la población mundial necesita educarse para tener conciencia de la sobriedad en el uso, para así preservar y maximizar los pocos recursos hídricos que le quedan al planeta Tierra. Aunque existen varias soluciones y técnicas innovadoras como el tratamiento de aguas residuales, la desalinización, la reutilización de gotas de la atmósfera, etc, ha habido pocos cambios, porque no hay una voluntad política local ni global de solucionar el problema, que en unos cuantos años será una verdadera pesadilla para la humanidad.