A contraluz

El reino de la impunidad

Haroldo Shetemul @hshetemul

El diario The New York Times no es optimista sobre el futuro inmediato del país, debido a la desafortunada labor del presidente Jimmy Morales y el sector privado organizado para aplastar la lucha contra la corrupción: “Varios integrantes de la élite política de Guatemala, que alguna vez fueron intocables pero hoy están encerrados en barracas en una base militar, preparan su regreso al poder”, refiere el rotativo. Esa misma percepción tiene el Congreso de Estados Unidos, cuyo servicio investigativo revela cómo las fuerzas oscuras bloquearon la única ocasión en que el país pudo combatir las mafias, al cerrarle el paso al comisionado Iván Velásquez y emprendieron una cacería de brujas contra la anterior fiscal general. Ahora, frente a las elecciones que se celebrarán dentro de tres semanas, tampoco hay esperanza porque los candidatos que puntean en las encuestas representan la política tradicional, marrullera y corrupta que convive con las estructuras paralelas que han cooptado el Estado.

El Servicio de Investigación del Congreso de EE. UU. señala al presidente Morales de ser “abiertamente hostil” a la Cicig, luego de que salieran a luz las denuncias de financiamiento electoral ilícito en su contra. El mandatario y los sectores de ultraderecha no pueden decir que el informe estadounidense sea un panfleto comunista. El papel nefasto que ha jugado Morales no ha pasado desapercibido a nivel internacional. Según The New York Times, la Cicig es un ente internacional que inspiró a otras instituciones en América Latina y su destrucción es un duro golpe para la democracia. Las tropelías de Morales también han tenido un fuerte impacto en la institucionalidad del país, la cual quedó debilitada cuando desafió a la Corte de Constitucionalidad y no acató sus fallos, algo inédito en la historia reciente del país.

Jimmy Morales convirtió a la Fiscalía General en una caricatura, después de que esta jugara un papel trascendental en el combate de la corrupción. La presencia del mandatario en la actividad en la cual Consuelo Porras presentó su informe del primer año de labores mostró cuánto ha cambiado la Fiscalía que anteriormente pidió eliminar la inmunidad del presidente por el delito de financiamiento electoral ilícito. Ahora él estaba ahí,
sonriente e impune. El informe del Congreso de EE. UU. critica a Porras porque la lucha contra las redes criminales que han cooptado al Estado se estancó durante su gestión. Recuerda que fue ella quien retiró la protección policial al personal de la Cicig en el país. Más aún, la fiscal presentó el caso de financiamiento electoral ilícito contra Sandra Torres un día después de que esta obtuviera su inmunidad como candidata, lo que evidenció el papel nefasto de Porras. Además, el MP ha pedido, con el respaldo de Porras, cerrar el caso contra los empresarios que financiaron ilegalmente a Jimmy Morales. ¿Alguna duda de cuál es el verdadero papel de Porras en la Fiscalía?

La campaña contra la lucha anticorrupción también se desarrolla en el ciberespacio. La Cicig presentó esta semana su informe sobre el uso de netcenters que divulgan información falsa para desprestigiar a esa comisión y a quienes la apoyan. Por videoconferencia, Iván Velásquez planteó que “las estructuras político-criminales han evolucionado y se encuentran en la búsqueda de desinformar, desprestigiar y atacar mediante las redes sociales las tareas y los avances de la lucha contra la corrupción”. ¿Quiénes financian esos aparatos de propaganda? Muy sencillo, los que tienen dinero a montones y se han visto afectados por las investigaciones. The New York Times también señala a los detenidos en el Mariscal Zavala como responsables de esa campaña de desprestigio. Jimmy Morales puede despotricar contra sus críticos, pero no puede tapar el sol con un dedo.