Si me permite

El trato con el prójimo nos enriquece la vida

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

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“Temo el día que la tecnología sobrepase la interacción humana. El mundo solo tendrá una generación de incultos”. Albert Einstein

Uno en esta sociedad puede posiblemente sentirse aislado, pero no puede ignorar a los que le rodean por el lugar y el tiempo que está viviendo. Somos parte de una sociedad y cuando de niño se nos enseña a saber tratar a la gente con la que vivimos, algo más importante aún es el saber escoger con quiénes queremos tener trato y relación, hace toda una diferencia.

Sin lugar a duda, cuando hablamos con alguien, ya sea por nuestro acento, y mucho más por el vocabulario que usamos, somos etiquetados por ello. Una vez que conocemos a nuevas personas y nos acercamos a ellas, habremos de asimilar de ellas no solo hábitos correctos, sino también la apertura a ser corregidos para poder mejorar y de ese modo enriquecer nuestra vida.

Posiblemente el enriquecimiento de la vida puede ser catalogado por lo que tenemos y por lo que lucimos, pero lamentablemente no siempre es así, también se nos cataloga cuando nos escuchan y nos observan en modales y tratos que tenemos. Por ello es importantísimo en la crianza de los niños empezar a capitalizar normas y criterios, los cuales habrán de abrirles puertas en el mañana porque son respetados y apreciados.

Cuán sorprendente es que, no importando cuánta disciplina y cortesía tenemos en el trato con el prójimo, en las situaciones imprevistas y apremiantes que nos toca enfrentar en momentos menos esperados, podemos reflejar lo que somos realmente y dejamos de lado toda la etiqueta que se tenía, y los que nos conocen quedan sorprendidos de solo vernos y un silencio sepulcral y un suspenso es el que habrá de definir si la relación habrá de seguir o habrá cambios los cuales son inevitables.

Cuando estamos dispuestos a aceptarnos con nuestros errores se abre la puerta para que nos ayuden y así poder avanzar en la vida, agregando un valor adicional por simples detalles que reflejamos en nuestro trato con el prójimo. Es comprensible el hecho de que, si queremos vivir armónicamente con nuestros prójimos, no diremos todo lo que vemos y menos lo que pensamos. Debemos sopesar si vale la pena hacer el comentario o no, porque al fin y al cabo es mucho más importante la relación que tenemos que simplemente la opinión que compartimos.

En los días que estamos viviendo, rodeados de tecnología y de alguna manera teniendo trato con muchos por los medios tecnológicos, estos nos permiten tener cierto perfil de la persona, pero cuando llega el momento en el cual se tiene un trato personal, nuestra opinión puede tener un cambio radical. Exactamente por esta realidad debemos mantener y también cultivar mucha más relación en forma selectiva para poder mejorar nuestros perfiles por la ayuda de aquellos que toman interés en nosotros.

Debemos dejar claro que el hecho de convivir es mucho más que estar juntos coincidiendo en el tiempo y lugar. Es tomar una firme determinación de crear un diálogo productivo y relaciones perdurables, las cuales darán continuidad a nuestra vida, pero con mejoras y los avances necesarios para alcanzar las metas que nos hemos trazado. Además, sabiendo que otros nos observan, entonces seamos buenos ejemplos para que ellos puedan imitar y seguir sin que tengamos que depender de los discursos.