Pluma invitada

Enfoquémonos en crecer

Publicado el

Tras dejar un rol de liderazgo en una de las instituciones empresariales de mayor peso en el país, he tenido la oportunidad de reflexionar sobre las acciones que realmente generan impacto y el deber que tenemos como ciudadanos de contribuir a la sociedad y al país en que vivimos.

En el último mes, ciertos movimientos de izquierda han buscado confundir sobre la diferencia entre una manifestación y un bloqueo. Lo que hemos visto claramente no son manifestaciones pacíficas y ordenadas, sino bloqueos de vías públicas que perjudican el derecho de movilidad de los demás. Son acciones para generar presión, utilizando la coacción en lugar del argumento.

Por supuesto que comprendo que hay problemáticas legítimas que deben abordarse. Las inconformidades deben darse a conocer. Pero también creo que como ciudadanos debemos ser muy conscientes de nuestras acciones. Hay una frase del sexto presidente de Estados Unidos, John Quincy Adams, que motiva mucho, y dice: “Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, a aprender más, a mejorar, eres un líder”. Transformar el rumbo de Guatemala es una tarea de líderes, de ciudadanos activos. Promover acciones para mejorar el país debe ser un trabajo constante, que siempre se encuentre en proceso. Si nos quedamos estáticos, esos cambios positivos que tanto anhelamos no llegarán por sí solos. Comúnmente utilizamos la palabra “crecimiento” para hablar de un crecimiento económico, un crecimiento profesional, un crecimiento personal. ¿Pero qué realmente es crecer? Una definición que para mí ejemplifica lo que es crecer es “aumento imperceptible y gradual de un ser vivo hasta alcanzar la madurez”. Esta definición nos hace ver que también puede existir un crecimiento ciudadano, donde el aumento gradual en conocimiento, en compromiso cívico y en participación nos haga ser guatemaltecos proactivos y propositivos trabajando por una mejor patria.

Les quiero hacer reflexionar sobre cómo no se cambia un país.

1. Quejándose: La queja sin propuesta no lleva al cambio, ya sea que esta queja sea en redes sociales, círculos laborales, familiares o de amistad.

2. Bloqueando: Impedir la movilidad de miles de guatemaltecos para generar presión no es la solución.

3. Emitiendo opinión desinformada: Es peligroso afirmar y actuar sin conocer. Nuestra opinión puede influir la de otros. Debemos asegurar que la información en la que nos basamos sea verídica.

4. Ignorando: Como diría Martin Luther King Jr.: “No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena”.

Entonces, ¿cómo sí podríamos generar impacto positivo para Guatemala? Incorporando acciones diarias en nuestra vida que contribuyan a nuestro crecimiento ciudadano. Informémonos adecuadamente de lo que pasa en el país, promovamos la manifestación pacífica, exijamos la rendición de cuentas sin impulsar la desestabilización, defendamos los principios de una democracia y vivamos en nuestras vidas los valores que también buscamos que otros practiquen.

Somos un país extraordinario y nuestros retos son complejos y profundos. Pero recordemos que el futuro siempre será nuestro. El 99% de los fracasos proviene de gente que siempre pone excusas. Es momento de dejar las excusas de lado y empezar a crecer como ciudadanos. El país y el mundo necesitan que dejemos de ser indiferentes y críticos y nos convirtamos en líderes transformadores. ¿Te apuntas al reto?