De mis notas

Es hora de evadir el cerco estatal

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

Han pasado más de tres meses desde que la pandemia arribó a esta tierra de contrastes, donde el hierro flota y la balsa se hunde; donde duermen familias de volcanes entre hermanos activos pareciendo eructar, desde sus entrañas, lavas ardientes que denuncian nuestras falencias, nuestra pobreza, nuestro atraso y nuestros pecados.

Una publicación de Icefi en Prensa Libre, del 20 de junio pasado, señala que “como lo han hecho diversos sectores sociales y políticos, hay escasa ejecución presupuestaria de los Q1 mil 675 millones que se asignaron al Ministerio de Salud por la emergencia, la cual llega solo a 2.5%. (…)” El retraso de los programas se veía venir después de que el registro de los recursos en el Sicoin se tardó mucho, a pesar de que fueron aprobados por el Congreso el 25 de marzo y el 3 y el 5 de abril. Esta última ampliación presupuestaria se cargó al sistema hasta el 28 de mayo pasado.” (…) El Icefi también criticó los “problemas de transparencia fiscal “que saltan a la vista cuando se intentan fiscalizar los 10 programas, puesto que el Gobierno no creó una estructura presupuestaria nueva y en casi todos se utilizó el renglón 94, Covid 19.

(…) “Para paliar la crisis económica causada por el nuevo coronavirus, el Congreso aprobó siete préstamos por US$1 mil 253 millones, a ejecutarse en varios años. Asimismo, aprobó tres ampliaciones presupuestarias por Q19 mil millones 806 mil, lo cual elevó el presupuesto del 2020 a un histórico Q107 mil millones.” Prensa Libre/20 junio/2020

Demuestra lo que siempre hemos sabido sobre los problemas sistémicos que sufre el Estado como consecuencia de la falta de una Ley de Servicio Civil que profesionalice el servicio público, separándolo de los incentivos perversos de la politiquería y la penetración de la corrupción que permea hasta los sindicatos.

No podemos enfrentar esta pandemia con semejantes limitaciones, afectando al sistema mismo responsable de controlar y ejecutar los recursos y la operación de las acciones que debieron iniciarse hace —y lo señaló con gran preocupación— ¡meses, desde que se inició la pandemia en nuestro país!

Hay que tenderle un cerco a ese sistema. El presidente Giammattei, amparado en los poderes que le confiere el “estado de Calamidad”, debe crear un “Comité Nacional de Gestión de la Crisis”, que convoque a los expertos en gestión de administración, compras de gobierno y logística.
Este comité estaría encargado de encontrar formas expeditas y transparentes de efectuar las compras de gobierno en materia de equipamiento, así como apoyar los centros hospitalarios con mandos gerenciales que faciliten la gestión en apoyo a la dirección médica.

No podemos seguir sin indicadores y métricas creíbles; por ende, hay que encontrar una fórmula práctica que retroalimente de información relevante para la gestión de la crisis, la cual debe ser recopilada periódicamente y centralizada para una mejor toma de decisiones. Esto permitiría la clarificación de las distintas etapas de reapertura sobre la base de una estrategia progresiva y responsable.

La gobernabilidad del país es precaria frente a la toma de control por el narco y los Codedes. Por ello es urgente que se estructure y presente un plan general de seguridad y gobernabilidad con estrategia, objetivos, medios y recursos.

Las anteriores sugerencias surgieron de una reunión reciente entre algunos miembros del sector privado y la junta directiva de la Cámara Guatemalteca de Periodismo. La preocupación compartida por todos fue: Administrar esta crisis mediante una estrategia con control, inteligencia y efectividad.

Señor presidente: ¡Establezca el Comité Nacional de Gestión de la Crisis Covid 19!