Si me permite

Es más fácil cuidar un logro que reconstruirlo

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

“El mundo no será destruido por los que hacen daño, sino por los que viéndolo no hacen nada por ello”. Albert Einstein
Usualmente se escucha a los que lamentan cosas que han perdido o se les han destruido, y usualmente uno piensa si pudo haberse evitado. Claro está que hay situaciones que no se pueden evitar y debemos saber adaptarnos al cambio. Hay una diversidad de vivencias que nos pueden enseñar a tener mejor provecho de lo que tenemos y podemos lograr.
Algunos de nosotros tenemos en nuestra historia la vivencia de haber logrado algo y que en el momento pudimos pagar un precio menor y nos gratificó de alguna manera, por la simple capacidad de lograr un precio menor, pero se terminará pagando en la calidad y por lo mismo nos llevará a daños que no pueden ser reparados con tanta facilidad.

Es común pensar que las cosas que tenemos es mucho más fácil conservarlas con un simple cuidado responsable porque, de lo contrario, tendremos que pagar el precio real o mayor cuando se nos dañe. Frecuentemente hay quienes nos ofrecen el servicio a un precio mucho menor, pero por lo mismo debemos pagarlo muchas veces más de una vez.
Claro está que porque nosotros pagamos un alto precio de algo no implica que tiene la mejor calidad. Debemos saber entender qué es lo que queremos y cuánto cuesta lo que queremos. Si no tenemos el necesario conocimiento para saber lo que adquirimos o mandamos a hacer, es de sabios pedir que nos ayuden y dejarnos orientar, para que no tengamos que lamentar al final por no haber tomado una decisión sabia.

Frecuentemente estamos demasiado entusiasmados en tener algo y porque simplemente nos gusta seguimos adelante, y por lo mismo sufrimos daños porque no tenía la calidad que se decía tener. De igual manera, muchas veces nos excedemos en el uso de algunas cosas y por no ser acomedidos y cuidadosos tenemos que pagar un precio muy alto para reponer lo que se nos ha dañado.

Esto es incluyente con nuestra salud y las fuerzas que tenemos, que debemos ser sabios para no dañarla, porque si no el reconstruirla no es simplemente una fórmula para aplicar, el daño podrá ser irreversible si no somos cuidadosos.

Debemos recordar que la valoración de lo nuestro es mucho más determinante que la opinión de terceros, porque nosotros somos los que entendemos qué compromisos hemos adquirido y qué obligaciones tenemos que enfrentar, y por ello, cuando otros nos invitan para algo, aunque nos guste y nos interese debemos reflexionar, y por el concepto de las prioridades de la vida debemos afrontar las decisiones que estamos tomando.

Además de lo que debemos cuidar de lo nuestro, debemos recordar que el modo de vida que llevamos y el uso correcto de lo que nos pertenece es una escuela para los que nos habrán de seguir, porque nuestro ejemplo puede ser el mejor patrón de vida que les dejamos.

Esto no solo es cuando estamos presentes y con los nuestros, sino mucho más allá de los años de vida que tengamos. Cada uno de nosotros somos testigos de lo que muchos hacen referencia de sus mayores, cómo vivieron y cómo administraron lo que tuvieron de un modo que les han dejado un ejemplo que ellos siguen.

El cuidado de lo que se tiene es determinante, no solo por lo económico sino por la imagen de vida que tenemos para con nosotros mismos para evitar frustraciones innecesarias.