Ecenario de vida

¿Está Guatemala en riesgo?

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Amigos lectores, imaginen si tuviéramos una bola de cristal que nos dijera el riesgo que corremos en determinada región del país con respecto a los desastres naturales. Afortunadamente, no necesitamos de bola alguna, ni de que nos lean las cartas para saber si estamos asentados en fallas tectónicas o si a causa de vivir cerca de alguna montaña erosionada por la deforestación, sufriremos de un deslave que soterrará nuestras viviendas.

Las lluvias que han inundado múltiples sectores en los últimos días nos hacen pensar que estamos viviendo un diluvio. A pesar de que el Insivumeh prevé una disminución del temporal, nos pide no confiarnos, puesto que aún pueden presentarse precipitaciones importantes en los siguientes días, sumado a que persiste la saturación de los suelos.

Por ello debemos mantener constanes medidas de precaución, ya que no se descarta que continúen los deslizamientos de tierra, caída de árboles y crecidas repentinas de ríos.

Según Paris Rivera, coordinador de la Unidad de Cambio Climático del Insivumeh, se ha analizado el panorama de lo que ha pasado en los últimos 40 a 45 años en Guatemala. Los resultados son sorprendentes, pues en los últimos 10 años se ha visto un aumento de temperatura de 1°C más y se han detectado cambios en la distribución temporal de la lluvia.

Rivera menciona que lo que ha cambiado en esta última década es el número de días en que se presenta la precipitación, pero su intensidad es mayor. Por ejemplo, los aproximados 20 a 25 días de lluvia en septiembre se han disminuido a unos 17, pero con el caudal acumulado, lo que lo hace tener una intensidad mayor.

Según estudios de la Unidad en cuestión, al paso que vamos, para finales de siglo Guatemala podría estar a 4°C más de temperatura, lo que significa, además, un 20% de menos precipitación anual. Podríamos ver sequías “permanentes” a la orden del día en todo el territorio nacional.

Además, el ciclo hidrológico se verá más intensificado por el cambio de uso de suelo, la deforestación, la impermeabilización del suelo por la construcción de ciudades, lo que afectará el ciclo porque veríamos más escorrentía y más erosión hídrica.

Hoy en día existen varios otros estudios que muestran diferentes escenarios de riesgo de desastres y su zonificación en municipios que conforman algunas cuencas. Tal es el caso del estudio que fue elaborado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el desarrollo (Aecid) junto a Conred. En él se identifican escenarios de desastres a través del proyecto Cuenca Naranjo/Suchiate. Mi primer pensamiento al hojear el estudio fue imaginar uno que pudiésemos tener para todo el país, pues hoy nuestros suelos están cientos de veces más erosionados que hace 30 años.

La mayoría de la población no está preparada ante fuertes lluvias, huracanes, inundaciones y sismos, especialmente cuando los suelos están sobresaturados de agua, o erosionados. Recordemos que la deforestación propicia deslizamientos, especialmente frente a temblores ocasionados por el movimiento de las placas tectónicas o por origen volcánico.

Con dichos estudios, los alcaldes que están próximos a asumir el poder pueden prepararse para proteger a la población sobre el tema de la deforestación. Recordemos que cuando vienen los desastres naturales, los primeros afectados son los agricultores, mujeres y niños.

Espero que el nuevo gobierno tome nota de la importancia de apoyar estos procesos a nivel nacional, con prevención y mitigación, lo que será una gran contribución para no ver cumplidos los pronósticos adversos.