Escenario de vida

¿Estamos preparados para la temporada de lluvias?

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Publicado el

Cuando menos lo esperamos, llega de nuevo la temporada de lluvias y, con ello, los ciclones, tormentas, inundaciones y mucha destrucción, si no estamos preparados.

Recordando que los giros monzónicos en Centroamérica se forman a finales de mayo, principios de junio e incluso pueden suceder en octubre o noviembre, no es hora de que estemos de brazos cruzados, especialmente sabiendo que todo es impredecible con el cambio climático.

Las últimas noticias nos alertan de una posible formación ciclónica en el Caribe. Aunque nada está confirmado, nos convendría irnos preparando, pues se espera que este próximo fin de semana los ciclones tropicales en el Atlántico se presenten con muchas lluvias que caerán en nuestro territorio nacional. Por lo tanto, pido a todos mis compatriotas de Petén, Quiché, Alta y Baja Verapaz, Zacapa e Izabal que se resguarden y tomen muchísimas precauciones.

Si nos remontamos al pasado, recordaremos cómo cientos de personas sufrieron con la onda tropical llamada Iota cuyo trayecto fue parecido al Eta, ambas dejando destrucción a su paso. Lo peor de todo es que muchos no tomaron a tiempo las precauciones necesarias, y se quedaron sin vivienda, sin víveres y sin algunos de sus seres queridos. Dilia Margarita Co Coy, madre de 3 hijos, residente de Tactic, a 30 kilómetros de Cobán, me reveló en su oportunidad el tremendo impacto recibido durante Eta. “En poquito tiempo nos quedamos sin energía, sin teléfonos, sin comunicación y rogando a Dios por una esperanza de sobrevivir. Estábamos incomunicados y viendo cómo se desbordaban los ríos”, explicó mientras me hablaba aún afligida sobre el poco interés que hay en evitar la deforestación.

Dilia me comentó que se quedaron sin agua potable, y había derrumbes por todos lados. Las comunidades cercanas a las riberas del río fueron las más afectadas: Guaxpac, Cuyquikel, Tzalam, las colonias de Cahaboncito, las comunidades de Pasmulon, Chijunha y Tampó, entre otros. Allí hubo más de 500 familias afectadas. En su voz temblorosa contó lo convencida que estaba de que si seguíamos con la tala y saqueo de madera ilegal propiciaríamos más las inundaciones y graves deslaves cuando nos acechen los huracanes y tormentas. “Puede ser que la deforestación y falta de tratamiento de la basura haya contribuido al desastre, pues el puente retuvo el PET y surgió un gran volcán de plástico, causando inundación”. Apresurada en su hablar por el nerviosismo, me aseguró que todo ello evidenció el mal manejo de la basura. “Hay empresas que deforestan sin licencia y extraen la madera por camionadas. Lo peor es que no hay ni estrategia para su deposición ni una política por parte de las autoridades”, continuó Dilia. “El basurero está llegando casi a las orillas del río Cahabón, y sin tratamiento, pronto el basurero estará en el propio río”. Cuando Dilia tenía 14 años solo hablaba pocomchí, y le costó aprender español y opinar. Dilia menciona que a las mujeres indígenas les cuesta insertarse en una sociedad globalizada. Ella mantiene su identidad pocomchí y apoya a una sociedad de tejedoras, ya que considera que lleva ciencia, arte, historia, antropología, matemática, conocimiento ancestral y es parte de la cosmovisión. “Tiene un principio, una norma, una lógica y es comprobable”, me dijo esa vez, complacida.

Por lo tanto, hago un llamado a los alcaldes de las regiones que pueden llegar a ser afectadas por las tormentas que se avecinan, para que revisen los acantilados, los puentes y la basura acumulada, y tomen medidas en contra de la deforestación. Hoy sábado, por Los Secretos Mejor Guardados, veremos el tema de la Biósfera Maya. No se lo pierdan.