Urbanismo y sociedad

Estudios de Arquitectura en Guatemala desde 1954

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

La arquitectura contemporánea en Guatemala da inicio con los influjos llegados desde los Estados Unidos de América, que se manifestaron a partir de los años 40, como el Art Deco, y dejaron su impronta en barrios enteros de la ciudad de Guatemala que empezaba a crecer más allá de la trama urbana colonial hacia el sur de la ciudad. A mediados del siglo XX Guatemala contaba con jóvenes profesionales de la Ingeniería y Arquitectura, con nuevas ideas y formación urbana, graduados en México, Estados Unidos y Francia. Algunos de ellos combinaron su trabajo entre la práctica libre de la profesión y la administración pública, tanto en el gobierno central como en la Municipalidad, por la calidad de diseño y construcción que se hizo notar en ambos ámbitos y una relación muy amigable. Algo que empezó a desaparecer en los principios del siglo XXI, cuando los estudios en arquitectura se verán ampliados en otras facultades y las tendencias sociales y políticas empezaban a cambiar.

Con el crecimiento natural de la población, sumado a las migraciones que llegaron a la ciudad de Guatemala, se hizo necesario proyectar nuevos desarrollos urbanos tendentes a satisfacer la demanda de vivienda. Hacia la década de 1940, un grupo de técnicos y profesionales graduados en el extranjero que se dedicaban a planificar y construir edificios y viviendas constituyeron una asociación de tipo gremial con el nombre de Centro de Arquitectos, alrededor de la empresa Las Quebradas, del arquitecto Alberto Novella.

Esto obligó a pensar una mejor manera de explotar la tierra disponible, privilegiando sus características topográficas, por lo que la implantación de la retícula ortogonal cedió al aprovechamiento de la sinuosidad de las curvas de nivel. En cuanto a la construcción, se introdujo la arquitectura moderna y contemporánea, que en términos domésticos cambió el patrón tradicional de la casa de origen colonial, con patio central, por unidades compactas, en función de la reducción del tamaño de las parcelas y el costo de construcción.
A mediados de 1952 regresaron a Guatemala Roberto Aycinena Echeverría, Carlos Haeussler Uribio y Jorge Montes Córdova, después de haber cursado estudios de Arquitectura en México, los dos primeros, y en Estados Unidos, el tercero. Algunos de los miembros de aquella asociación y los lugares donde estudiaron fueron los arquitectos Rafael Pérez de León y Joaquín Olivares, Beaux Arts, París; Enrique Riera Isern, Francia; Roberto Hoegg, Érick Kuba, Guillermo Krebs, René Larrave A. y Gustavo Jacobstal, Alemania; Jaime Willard, Roberto Cordón, Alberto Novella, Roberto Irigoyen y Carlos Asensio Wunderlich, EE. UU.; Gabriel Damico, México; y Luis Ángel Rodas, ingeniero-arquitecto, México. Los ingenieros José Minondo y el constructor Manuel Moreno, España; Manlio Ballerini, México; Juan Domergue, Francia; Carlos Faeh Peláez, EE. UU.; Óscar Muratori y Óscar Martínez Dighero, Usac; y Francisco Cirici, empresario, Italia.

Entre ese grupo de profesionales en pleno ejercicio estaban, en la década de 1950, aquellos que combinaban su trabajo con el institucional, como los arquitectos Jorge Mario Mencos, en la Oficina de Diseño de la Dirección General de Obras Públicas, y Pelayo Llarena Murúa, en la Municipalidad de Guatemala, a cargo del Departamento de Planificación. En ese período regresaron a Guatemala los arquitectos Raúl Minondo Herrera, Roberto Irigoyen Arzú, Vinicio Asturias Montenegro, Jorge Molina Sinibaldi y el ingeniero Édgar Lange, quienes se dedicaron al libre ejercicio de la profesión.