A contraluz

Giro de timón necesario

Haroldo Shetemul @hshetemul

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Después del nefasto gobierno de Jimmy Morales, espero que a la administración que encabeza el presidente Alejandro Giammattei le vaya bien, porque de ser así los beneficiados serán Guatemala y los guatemaltecos. Ojalá hallamos salido de la negra noche en que dejó al país la estructura mafiosa alrededor del mandatario anterior. El nuevo presidente ha delineado varias de las políticas que tiene la intención de implementar, algunas de ellas interesantes, otras dejan dudas, pero que denotan el interés de dar un giro de timón para enderezar las cosas. Entre los aspectos positivos está la decisión de derogar los nombramientos de personal en el servicio exterior hechos por la ahora excanciller Sandra Jovel, quien premió con cargos a personas sin preparación diplomática y cuyo único mérito era la amistad o afinidad ideológica, así como haber dejado por los suelos la imagen internacional del país.

Después de la euforia por la toma de posesión, el nuevo mandatario tendrá que poner los pies sobre el suelo. Pese a sus buenas intenciones, Giammattei afronta la falta de un equipo de gobierno para echar a andar sus proyectos, además de que algunos de sus ministros han sido contratistas del Estado, lo cual no pinta muy bien en términos de probidad. En el caso del Congreso, aunque Vamos ostenta la presidencia del organismo con Allan Rodríguez, este carece de experiencia legislativa y su bancada es muy débil porque solo tiene 17 diputados. Se sabe que Rodríguez compró votos para alcanzar ese cargo, lo cual implica que desde el principio el partido oficial negoció con dinero y eso a la larga tendrá altos costos para el Gobierno frente a un Legislativo que tiene entre sus miembros a diputados sumamente corruptos. Ese pequeño detalle podría traerse al suelo la anunciada Comisión Presidencial contra la Corrupción, cuyo futuro es dudoso porque no tendrá independencia y las instituciones que la acompañan han coqueteado con la impunidad.

Es alentador que Giammattei ponga énfasis en la lucha contra la desnutrición infantil. Cuando se habla de la necesidad de desarrollo económico y social, no se puede pasar por alto que Guatemala tiene un vergonzoso 49% de desnutrición crónica. Unicef señala que el país pierde cada año más de tres mil millones de dólares debido a los efectos de este azote, por ello es importante la iniciativa que plantea el nuevo gobierno. En materia de seguridad ciudadana, el futuro no pinta muy bien. El mandatario ha dejado en manos de militares, algunos de ellos con antecedentes de corrupción y de intentos golpistas, la seguridad civil, lo cual es un retroceso si aún se puede apelar a los acuerdos de paz suscritos en 1996. Quizá este viraje castrense tenga que ver con la decisión de Giammattei de declarar a las pandillas como grupos terroristas y ojalá que eso no abra la puerta al infame procedimiento de la limpieza social.

Durante su campaña electoral, Giammattei ofreció sacar al país del Parlamento Centroamericano si ese organismo no se puede reformar. Desde ya es fundamental que Guatemala se salga de ese elefante blanco que no sirve absolutamente para nada, salvo para que sus diputados reciban miles de dólares sin tener que trabajar y para servir de cueva de delincuentes. El martes pasado se vio cómo el Parlacén fue utilizado para juramentar, después de las 23 horas y en un lugar ajeno a su sede, al expresidente Jimmy Morales, que de esa manera rehúye a la justicia. Una afrenta que jamás olvidaremos. Ese individuo tiene cuentas pendientes con la ley por financiamiento electoral ilícito, la masacre de las niñas del Hogar Seguro Virgen de la Asunción y casos de abuso sexual cuyas víctimas eran empleadas públicas. El Parlacén no sirve para el desarrollo de los pueblos centroamericanos, sino para facilitar impunidad a criminales. Ahora el presidente Alejandro Giammattei tiene la palabra.