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Hoy estamos mejor que ayer

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Hoy, Guatemala, al igual que tú, amaneció mejor que ayer. Aunque en muchos aspectos las cosas están peor para ambos, hoy estamos en una mejor posición porque hoy tenemos información que ayer todavía no teníamos. Hoy sabemos cosas que ayer no sabíamos. Hoy tenemos más herramientas. Hoy podemos actuar mejor.

Uno de los grandes maestros de la vida es la experiencia, y Guatemala ha pasado por muchas experiencias de las que hoy podemos aprender. Por experiencia hemos aprendido lo que no funciona. No funciona darle el pescado a la gente hay que enseñarle a pescar. No funciona dividirnos como sociedad; tenemos todos el mismo apellido, guatemalteco. No funciona derrocar a un presidente, solo se cambiará de nombre; hay que derrocar el sistema. No funciona pensar solamente en el corto plazo; debemos enfocarnos en el largo plazo.

Los aprendizajes son invaluables. La cuestión es ¿cómo los hacemos valiosos? ¿cómo los aplicamos a los nuevos retos? ¿cómo aprovechamos lo que la experiencia nos dejó ayer para construir hoy un mejor mañana?

Últimamente he escuchado mucho “que las cosas solo van para peor”, y en lo personal no lo creo. Tengo dos creencias que no me permiten hacerlo. Primero, creo que el futuro no está predeterminado, sino que se construye con las acciones que tomamos o dejamos de tomar en el presente. Segundo, creo realmente que hoy estamos en una mejor posición que ayer para actuar y construir un futuro deseable. Hoy poseemos nuevas y viejas herramientas para cambiar lo que no nos gusta, tenemos un nuevo día que nos permite actuar de nuevo. No solo eso, sino que en este nuevo día estamos mejor informados, capacitados y preparados. No tenemos que cometer los mismos errores.

Estas dos creencias me mantienen a flote, porque si no las tuviera y pensara que las cosas solo van para peor, ya me hubiera rendido. Es por esto que me parece peligroso y autodestructivo escuchar a tantas personas decir que las cosas solo van para peor. Para sobrevivir un naufragio se necesita creer que el hundimiento no es la única posibilidad, porque si lo fuera no habría sentido en seguir luchando. ¿Para qué seguir esforzándose, si el hundimiento es inevitable?

Guatemala tiene futuro por delante y aún no está escrito. Se puede reescribir cada día. Es necesario recordar esto. Tiene sentido luchar; es más, debemos hacerlo. La caída no es inevitable, la podemos evitar. Hay una serie de posibilidades, y no solo una. Podemos quedarnos quietos y esperar hasta un día despertar y darnos cuenta de que ya estamos como Nicaragua o Venezuela. Podemos dejar que la polarización nos distraiga mientras vamos en caída libre. Podemos repetir los mismos errores del pasado y seguir votando por el menos peor. Alternativamente, podemos en cambio utilizar el pasado como recurso vital de aprendizaje y elegir mejor. Podemos despertar, unirnos y utilizar nuestra libertad, dejando atrás la pena, la indiferencia y la polarización. Podemos analizar lo que nos ha traído hasta acá, derribarlo y construir instituciones económicas y políticas que promuevan la prosperidad.

La vida nos regaló el libre albedrío, no desperdiciemos este gran regalo. La vida también nos está regalando días para utilizarlo. Cada día es una oportunidad de cambio.

Hoy estamos mejor, porque hoy amanecimos y mientras existan amaneceres habrá oportunidades para construir un mejor futuro, poniendo en práctica lo que hemos aprendido del pasado. Hoy un mejor futuro es posible si decidimos construirlo.