Registro akásico

Ideas para la austeridad económica

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

Las bardas de protección para evitar el endeudamiento externo e interno sin freno, han caído. Confluyen, una Junta Monetaria complaciente y un Congreso conformado con fraude, para favorecer al capital monopólico internacional o imperialismo. El gobierno de Giammattei presume de sus presupuestos ambiciosos y gasto sin freno. Todo se sufraga con financiamiento principalmente externo; luego, se despilfarra a manos llenas. Después, cuando el país esté en el hoyo, ¡a pagar la fiesta! Por premura se compran edificios hechos con techo de plástico, al próximo le tocará poner la lámina de zinc. Lo inexorable vendrá. Por lo tanto, las medidas de la austeridad para pagar las obligaciones contraídas deben promoverse.

La pandemia tiene un efecto desastroso en la economía real. La mayor parte del mundo intentará recuperar el crecimiento económico y evitar una crisis. A veces, con abuso de países pequeños. Se busca un acomodo con la nueva realidad. Todo ajuste supone un sacrificio, la población será afectada. Amainar el daño de la mayoría es central.

En el mundo, se ha conseguido nuevas formas de sanear el ambiente de negocios. Grecia realizó tres pasos para ajustar la economía: 1. Se apoyó la inversión de pequeñas y medianas empresas con el apoyo internacional al sistema bancario; 2. La población fue llamada a invertir en bonos de la deuda pública, para evitar que los intereses salieran del país; y 3. Control de las transferencias financieras al exterior. La idea general consiste en salvar la economía y fortalecer las finanzas públicas con el esfuerzo nacional.

Un indicador de la recuperación se mide con el incremento de la productividad y las exportaciones, signo de competitividad en el mercado internacional. En el país heleno, la medida más grave fue el recorte de salarios mensuales de los funcionarios, en 2010 fue 10%, en 2011 hubo un incremento de impuestos a salarios altos, y en 2013 reasignación de salarios a funcionarios. En palabras claras, se propició una rebaja de hasta el 75% de los honorarios de los empleados públicos. Mientras tanto, se incrementó el pago a las clases pasivas y se redujo el impuesto a sociedades entre el 24% y el 20%. El salario mínimo fue congelado para promover el empleo. Una medida del éxito, fue una importante reducción del paro en 2013.

En una crisis, la quiebra es del Estado, no de la sociedad. Los fondos faltantes son para pagos del gobierno. Esencial es el funcionamiento de la producción; no, de la administración pública. En la economía nacional, el gasto o inversión, como se prefiera, para carreteras, edificaciones civiles y mejora de facilidades energéticas o hidráulicas, se realiza con préstamos internacionales. Los bancos de desarrollo extranjeros deciden la dirección de la obra pública, pues el gobierno tiene comprometido el presupuesto en funcionamiento. La pandemia mostró como superfluas a la mayor parte de las instituciones. Durante meses, han dejado de funcionar muchas oficinas, sin ninguna afectación a la buena marcha de la sociedad.

En Italia, se preguntó sobre el empleo de políticos. El segundo país europeo, con el mayor número de diputados y senadores decidió reducir de 630 a 400 a los primeros y de 315 a 200 a los segundos. El 21 de los corrientes, el 70% de los ciudadanos en referéndum, apoyó el recorte.

Por lo tanto, en nuestro país, será oportuno reducir el Congreso a la mitad, suprimir la mitad de ministerios y secretarías de la Presidencia, así como bajar los altos emolumentos de asesores en las instituciones autónomas. ¡Es una buena idea, no lo olvidemos!