Imagen es percepción

Imagen de los funcionarios de los tres poderes del país

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

Ejecutivo. A tan solo 24 días de haber iniciado su paso por la presidencia, Giammattei ha sido comparado por un medio internacional con el exitoso presidente salvadoreño, Nayib Bukele (considerado el mejor en Latinoamérica). Ambos se mencionan como “presidentes crack”. Giammattei ha empezado su gestión portando la bandera de la austeridad y tolerancia cero a la corrupción.

La población está complacida por estas acciones enfocadas a transparentar la inversión pública. Sus planes de seguridad ciudadana son firmes y drásticos, como debe ser “mano dura”, pero de verdad, la meta es combatir el narcotráfico y las maras, que tanto daño están haciendo al país. Ya inició planes de integración regional. Por ejemplo, se firmará un convenio de cielos abiertos con El Salvador. En el tema de Relaciones Exteriores se le corrigió la plana a la señora Jovel, que había tejido una telaraña de nepotismo para diplomáticos antes de entregar el puesto. La cruzada contra la desnutrición ha sido una acción de las más plausibles. Y su manejo con la prensa, excelente. Ha sido amable, abierto y sincero. No cabe duda, el presidente Giammattei promete, y mucho. Posiblemente dará un giro de 180 grados a la pésima imagen que tenía la figura presidencial.

Legislativo. Este Congreso empezó con el pie izquierdo, haciendo clavos desde el primer día. La imagen de los diputados ante la población está por los suelos. Es doloroso saber lo que cuesta mantener a este grupo de funcionarios y el despilfarro de millones de quetzales que representa. Fíjese usted, un diputado tiene un salario de Q29 mil 150, seguro médico, celular, dietas (gurmé), gastos rotativos y personal a su disposición (algunos tienen de asesoras a sus novias y familiares).

La discusión es si cualquier guatemalteco que trabaja tiene que pagar por su comida, celular, gasolina, etcétera. ¿Por qué el pueblo tiene que pagarles a estos diputados sus gastos personales? Faltan cuando se les da la gana, no dan resultados en su trabajo y encima les encanta “hacer business”. Ya estamos hastiados de escuchar esa cantaleta de que “son electos popularmente” y por eso hay que soportar todas las barbaridades que hacen. La realidad es que ellos son parte de un sistema colapsado que debe ser corregido.

El dilema es que ellos mismos son quienes tendrían que hacer las leyes para cambiar las cosas; no lo harán —porque no les conviene—, lo que nos hace mantenernos en un círculo vicioso. Pero hay una esperanza. En este período entró gente nueva y con una mentalidad diferente, han prometido transformar la imagen corrupta de los diputados, funcionarios con principios y valores. Muchos de ellos ya están pagando sus almuerzos con su propio dinero, quieren devolver los celulares y tomar otras medidas de este tipo, lo que sería un buen inicio. La población estará al tanto de los nombres de los diputados que quieren actuar con ética haciendo este tipo de acciones y, claro está, se ganarán la simpatía y admiración de la ciudadanía.

Judicial. ¿Sabe usted quién es el presidente del Organismo Judicial? La mayoría contestará que no tiene ni idea. Por ahora es Silvia Patricia Valdés Quezada. El problema aquí es la poca personalización de un puesto clave y tan importante. Además de que el sistema de justicia en el país está colapsado, lo que ha provocado que la presidencia de este importante órgano sea opaca, con muchas sombras y ninguna luz. La oportunidad de brillar podría ser trabajar en equipo con el presidente Giammattei, promover una depuración entre las filas de los jueces, el gremio de abogados, y trasparencia para elegir las cortes. Esto requiere voluntad política y, sobre todo, ética, una necesidad insoslayable.