Urbanismo y sociedad

Intervención, subdesarrollo, crisis y migración

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

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La ayuda humanitaria es una forma de solidaridad o cooperación que generalmente es destinada a las poblaciones pobres, como Guatemala, que han sufrido crisis provocada por fenómenos naturales —sismos, tsunamis o un conflicto armado interno—. (Wikipedia)

Primera intervención de EE. UU.: en 1904, empezaron las operaciones de la Ufco, en el gobierno de Manuel Estrada Cabrera, quien negoció la concesión de extensas zonas costeras del Atlántico. Reorganizó el país de acuerdo con sus plantaciones de banano, con un sistema de transporte por ferrocarril Irca, instalando la energía eléctrica la EEGSA, convirtiendo sus territorios en latifundios.

Segunda intervención de EE. UU.: en la revolución del 20 de Octubre de 1944. El Gobierno de Estados Unidos, con petición de la United Fruit Co., apoyó la elección de Árbenz, socialista y aliado de la Unión Soviética, lo que generó incertidumbre en su mandato.

Tercera intervención: Castillo Armas, apoyado por el Gobierno de Estados Unidos, con la CIA y la Ufco, bajo John Foster Dulles, secretario de Estado y accionista, derrocó a Árbenz, “el soldado del pueblo”. La Ufco estuvo en Guatemala alrededor de 10 años más, retirándose del país en 1965.

Después del terremoto de 1976, Kjell Laugerud, preocupado por el abandono de la mano de obra en el campo y el aumento de población a las ciudades, creó ocupaciones no calificadas, como peones en minería, cargadores, trabajadores en oficios domésticos, porteros, guardianes, lavanderos, vendedores ambulantes, ayudantes de albañil. Hemos estado viviendo con procesos desestabilizantes, entre terremotos, deslaves, crisis políticas, económicas, violencia, corrupción y ahora el narco. Con falta de oportunidades de empleo, desigualdad, empujando a muchos a salir de Guatemala, generando una emigración masiva.

Cuarta intervención: Estados Unidos empezó a deportar a los migrantes provenientes de los conflictos “cívico-militares” en Centroamérica, en que muchos se integraron a las pandillas MS-13 y 18 St. de California, y desde la década de los ochenta empezó la lucha contra el crimen organizado.

Quinta intervención: Morales y sus ministros, el bachiller Degenhart y la canciller Sandra Jovel, sin estudios en problemas políticos urbanos, firman un acuerdo con la cartera del Interior de los Estados Unidos, vendiendo a Guatemala como receptora de emigrantes desechados por EE. UU., que creará una crisis urbano-regional, pues “de acuerdo con el Banco Mundial (BM), 51 de cada cien habitantes viven en centros urbanos”. Con una política del sector económico de crear plusvalías, con lo que el desarrollo urbano está limitado solo al poder económico.

Degenhart dijo: “La presencia de solicitantes de asilo no va a representar gastos para Guatemala, porque ellos deben sostenerse por sí mismos”. ¡Increíble! Analistas coinciden en que el convenio comenzó mal, incluso desde antes de ser firmado, puesto que ninguno de los dos gobiernos, especialmente el de Guatemala, lo socializó con los sectores directamente afectados. Acnur informó que ignora cuál es el acuerdo de “tercer país seguro”.

Giammattei va por un mejor camino para frenar la migración, con la creación de “un muro de prosperidad” que frene la salida de guatemaltecos, y propuso una “zona económica especial” entre México y Guatemala que “ataque las causas de fondo de la migración, para que no tengan que seguir saliendo”. Y se comunica con López Obrador, por tener a México entre los países amigos, con quien ha mostrado especial interés en poner en marcha un plan de desarrollo fronterizo con apoyo de la Cepal.