Con nombre propio

La amenaza del crimen político

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

Mario Estrada, candidato presidencial de la UCN, fue capturado en Estados Unidos señalado de traficar armas y drogas. Conforme información de las autoridades de aquel país, a cambio de US$12 millones para la campaña electoral le ofreció al Cartel de Sinaloa el control de los ministerios de Gobernación y Defensa, así como la administración de puertos y aeropuertos en caso se ganaran las elecciones.

Los viejos rumores sobre la UCN hoy se evidencian por una investigación de la DEA y en cualquier parte es fácil confirmar la gravedad de la imputación, además sobre el mismo candidato y ese partido se sabe mucho de lo que sucedió cuando hizo gobierno con Portillo y el FRG. Sin perjuicio de que es grave lo señalado, desde nuestro particular punto de vista lo más comprometido es la confirmación de también pretender el asesinato de uno o dos candidatos presidenciales —información oficial de Estados Unidos— y además dejar la duda de si ese plan de asesinar candidatos está vigente a cargo de otros criminales.

El crimen político fue la herramienta utilizada por los gobiernos militares por muchos años, con el objeto de callar la voz opositora. Toda la Prensa Libre podría llenarse de nombres de personas que fueron desaparecidas o asesinadas, por el Ejército, la Policía, la mal recordada judicial, la Guardia de Hacienda, o bien, escuadrones que funcionaron fuera de la órbita oficial, pero con su protección como lo fueron el Ejército Secreto Anticomunista, la Mano Blanca, Jaguar Justiciero, entre tantos otros. Matar al disidente fue práctica común, acá fue prohibido pensar y aún más peligroso expresar el pensamiento.

Es muy poco probable, por muy poderoso que sea el Cartel de Sinaloa o Mario Estrada, pretender uno o dos crímenes paradigmáticos y no contar con alguna protección oficial, o bien, suponer una grandísima ineficiencia de la seguridad pública para asegurar la impunidad del delito, los dos escenarios asustan.

En la UCN participan como candidatos gente cercana a este gobierno y encabeza la lista de diputados el hermano de nuestro ministro de Gobernación, este último al ser consultado el lunes recién pasado se limitó a decir que si algún candidato se considerara eventual objetivo que acudiera al “procedimiento administrativo” que existe para ello.

Con las noticias difundidas el Ministerio de Gobernación debería estar ocupado en garantizar la seguridad de todos los candidatos y en especial de sus verdaderos opositores; sin embargo, vemos el descaro en su máxima expresión. Las declaraciones ministeriales se dieron con la presencia del presidente y del vicepresidente de la República, así que es obligado concluir que esa es la posición oficial.

Consuelo Porras, el domingo pasado en entrevista en ConCriterio, declaró que el Ministerio Público tiene ya la capacidad instalada, que no requiere de la Cicig y a la vez informó que tenía un caso con control jurisdiccional contra Mario Estrada y la UCN desde febrero. Así las cosas, al ritmo de nuestra Fiscalía, si no fuera por la DEA, quién sabe si ya los crímenes se hubieran cometido. Las declaraciones muestran un tortuguismo espantoso cuando se habla de vidas en riesgo.

El caso de la UCN tendrá muchos efectos, el propio presidente se subió a un helicóptero para visitar a Estrada en su casa en Jalapa a principios de abril. La reunión se mantuvo en secreto y sale a luz cuando Sandra Torres lo denuncia, y la defensa presidencial es también haberse reunido con otros candidatos antiCicig como Zury Ríos, Roberto Arzú y Fredy Cabrera —lo cual también fue secreto—, en el ínterin de la visita y la aprehensión, tal como el amigo Pedro Trujillo ha analizado, aviones cargados de droga aterrizaron y las autoridades no hicieron nada… cada quien saque sus conclusiones.