Registro akásico

La contraindependencia

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

Grupos variopintos conformados por antiguos funcionarios y algunos nombres de éxito económico, han publicado sendos campos pagados para solicitar la intervención norteamericana. El primero, llamado el Grupo Pelosi, por su apelación a la Speaker of the House, Nancy Pelosi, para que ordene al Departamento de Estado, dirigido por el militar, abogado de Harvard y empresario del espacio Mike Pompeo, así como a otras agencias, a entrometerse en el país, con el objeto de evitar la consolidación de un Estado mafioso y corrupto.

Luego, otro grupo cuya edad promedio se encuentra por encima de los 60 años, llama urgentemente al Relator especial sobre independencia judicial de Naciones Unidas, Diego García Sayan, a realizar un llamamiento urgente a la Fiscal General y a la Corte Suprema de Justicia para sostener el autoamparo de la Corte de Constitucionalidad. En el país, nadie puede opinar como desee sino se debe ceñir a una visión única, promovida por la progresía bajo cada vez más obscuros patrocinios. Además, personajes supuestamente colocados en la izquierda de la izquierda, han olvidado su condena del imperialismo para alabar esa conducta por medio de artículos de plataformas de internet, de baja difusión.

Esta situación no es única, sino tiene una puesta en escena mayor, en Venezuela. Como se sabe un diputado se autonombró presidente y consiguió el reconocimiento de medio mundo. Europa y Estados Unidos lo respaldan. También los países de la OEA condenan al régimen de Maduro. Por aparte, EUA inició un bloqueo que supone varios embargos de empresas y fondos, así como patrullaje naval sin atravesar la frontera de las 12 millas marítimas. Hoy, existe dualidad de poderes. Por una parte, la facción de Guaidó con respaldo internacional y por la otra, la de Maduro con apoyo del ejército para impedir resoluciones burocráticas sin fuerza para aplicarse. Además del presidente por su cuenta, una señora se autonombró general de Southcom. Se trata de María Corina Machado publicitada a no más poder, por los medios tradicionales, escritos, redes y canales internacionales. Esta lideresa curiosamente defendida por Maduro, ha ordenado la invasión de Venezuela pues no se puede tratar con un régimen narcoterrorista según su criterio. Todo pedido de intervención extranjera ataca la soberanía, la capacidad de la nación para ordenarse por sí misma, y la solución de los problemas sin violencia, sobre bases legales o consensuadas. Solo los cipayos sostenidos por soldada proveniente del extranjero, pueden acompañar una invasión. La progresía izquierdosa como el Grupo Pelosi y compañeros, mantienen una actitud esquizofrénica. Condenan al imperialismo, a las misiones llamadas de paz por parte de ejércitos habilitados por Naciones Unidas y a la política exterior de EUA. En contra, solicitan la acción de agencias, como la CIA, en territorio nacional; mientras se forran con las transferencias monetarias en sus oenegés. Aquí, todavía no hay una Machado, para exigir una invasión de marines, pero ya aparecerá.

¿Quién lo diría? Elliot Abrams, el representante especial para Venezuela, hizo escarnio de los vendepatrias. La democracia como sistema participativo debe garantizar los procesos de unidad nacional. Pensar que misiles crucero, partidas de marines o comisionados internacionales, solucionarán los problemas nacionales es realismo mágico, concluyó. Aunque se ahogue a la disidencia, o se acalle a la expresión verdadera de izquierda. Además del gringo, quienes no son tontos, se dan cuenta de la vileza de los entreguistas.