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La corrupción mata

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

La pandemia ha favorecido aún más la corrupción en la cartera de Salud, y es que, aunque no siempre nos demos cuenta, la corrupción mata. Hoy está tan extendida en todas las instancias que nos hemos acostumbrado a tolerarla. Es necesario reflexionar sobre el funcionamiento general de los asuntos públicos y crear las condiciones para que sean no solo transparentes, sino también funcionales.

La corrupción en la atención médica general del país sigue cobrando víctimas y privando a los más pobres de tratamientos que podrían salvarles la vida. El espectro de ese mal endémico llamado corrupción es muy amplio y está enraizado en todas las instancias. Entre un contrato amañado, un intercambio de sobornos o un conflicto de intereses, la danza de la corrupción no cesa; por el contrario, tiende a adquirir matices cada vez más sofisticados y aparentemente incontrolables.

Lamentablemente, la atención de la salud sigue siendo el sector más afectado por la corrupción en este juego perverso que amenaza con dañar el derecho a la salud de los más desfavorecidos. La corrupción no tiene escrúpulos, es capaz de matar y al mismo tiempo cegar a quienes entran en ella: es un túnel sin salida. Una licitación manipulada puede introducir maquinaria inadecuada en un hospital o medicamentos que podrían poner en riesgo la vida de los pacientes. Se establece así un círculo vicioso, un eterno conflicto de intereses con el empresario de turno y el titular o encargado de esa cartera, que gana innumerables carreras sin ningún tipo de transparencia.

El tema de la salud es realmente preocupante, sobre todo en este momento del control de la pandemia y el proceso de vacunación, porque la mayoría de la población no está siendo atendida en los hospitales. Además, toda la logística de aplicación de las vacunas debe ser finamente estudiada, para hacer un proceso expedito y exitoso. La información debe fluir de manera efectiva para evitar rumores que perjudican toda esta cruzada. Los mejores aliados de la corrupción son el desorden y la improvisación, porque permiten ocultar todos los vicios y fallas que revelan la falta de trasparencia. Es lamentable que la salud en nuestro país sea escabrosa y haya sido relegada a un último plano, aun teniendo un profesional de la medicina como presidente, quien esperábamos que hiciera un cambio significativo en este tema.

La crisis en el sistema de salud está provocando la muerte de miles de guatemaltecos, por falta de medicamentos, exámenes médicos y material quirúrgico en la red hospitalaria y centros de Salud. Es inaudito tolerar, por ejemplo, el desabastecimiento de medicamentos en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), la mala atención, sobre todo a las personas de la tercera edad, que deberían estar recibiendo una atención médica de primera. Todos los contribuyentes que han pagado por años su seguro social no deben ser tratados como que se les estuviera dando una limosna, sino recibir una atención de primera. Es inadmisible también en los hospitales públicos la carencia de alimentos, equipo, mobiliario y falta de insumos básicos, presentes en todos los centros asistenciales del país.

La logística del proceso de vacunación debe estructurarse de manera transparente, planificada y ordenada. De tal forma que cada persona pueda recibir su vacuna con tranquilidad, sin aglomeraciones y largas colas incluso hasta de 12 horas, como ocurrió con algunas personas que ya fueron vacunadas. Es inaceptable que, en un proceso tan importante, se esté improvisando y no llevando un registro completo de las posibles reacciones que pueda tener cada persona, al menos esta vez y por la emergencia que lo hagan con honestidad y eficiencia.