Desde Ginebra

La economía circular

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

Publicado el

La economía circular es una actividad económica que contribuye a la salud del sistema económico y reconoce la importancia del funcionamiento de la economía a cualquier nivel, tanto para las grandes empresas como para las pequeñas, así como para las organizaciones e individuos, tanto local como globalmente. Según expertos, la economía circular es un sistema regenerativo, en el que el uso de los recursos y la producción de residuos, las emisiones y el despilfarro de energía se hace reduciendo su consumo.

La idea de retroalimentación y de los ciclos en los sistemas no es nuevo, y esto se ha impartido en varias escuelas filosóficas desde hace mucho tiempo. Sin embargo, resurge en países industrializados después de la II Guerra Mundial. Estudios computarizados de sistemas tradicionales han revelado la naturaleza compleja, conectada e imprevisible del mundo.

Actualmente existe bastante literatura sobre el modelo económico lineal tradicional de tomar, hacer, y desechar materiales, basados en disponer de grandes cantidades de energía y otros recursos de poco valor y de fácil acceso, pero este modelo se está agotando en su capacidad física. La economía circular es una alternativa atractiva y viable que ya han empezado a explorar distintas empresas con éxito. Sus creadores conciben a la economía circular que consiste en un ciclo continuo de desarrollo positivo que conserva y mejora el capital natural, optimiza el uso de los recursos y minimiza los riesgos del sistema al gestionar una cantidad finita de existencias y unos flujos renovables. Además funciona de forma eficaz en todo tipo de escala.

La economía circular es un modelo económico basado en el principio de cerrar el ciclo de vida de los recursos de forma que se produzcan los bienes y servicios necesarios al tiempo que se reduce, por ejemplo, el consumo y el desperdicio de energía, agua y de materias primas.

En la práctica, la economía circular implica reducir los residuos al mínimo, y cuando un producto llega al final de su vida, sus materiales se mantienen dentro de la economía siempre que sea posible, no obstante, abarca mucho más que la producción y el consumo de bienes y servicios, pues incluye, entre otras cosas, el cambio de los combustibles de fósiles por el uso de la energía renovable, y la diversificación como medio de alcanzar la resiliencia. Por ejemplo, solo la Unión Europea produce más de 2.500 millones de toneladas de residuos al año. El reciclaje es una de las bases de la economía circular, y por eso hay empresas dedicadas a reciclar botellas de PET después del consumo para transformarlas en alfombrillas y productos para vehículos, o neumáticos que se transforman en zapatos.

La economía circular tiene múltiples beneficios económicos, sociales y ambientales. A continuación, alguna de sus ventajas, al ser restaurativa reduce la deforestación y el agotamiento de nuestros recursos naturales, con la reducción de residuos sólidos y la reducción de las emisiones de carbono. También, reducir la presión sobre el medioambiente, mejorar la seguridad de suministro de materias primas, más competitividad, innovación, crecimiento y empleo.

La transición a una economía circular conlleva retos, pero también potenciales beneficios económicos, medioambientales y sociales que prometen generar al cambiar a modelos de producción y consumo más sostenibles. El éxito de la transición requiere medidas específicas para cada contexto, un fuerte compromiso del sector público y la participación del sector privado y la sociedad civil.