Escenario de vida

La era de la negación a la ciencia ha llegado a su fin

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

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Ha habido cambios contundentes en Estados Unidos desde que Biden asumió la presidencia. Algunos tienen sus bemoles, pues ya no se podrá entrar al territorio estadounidense sin el test de coronavirus y, si no, se hace cuarentena al llegar. Por las mutaciones y variantes del covid-19 seguirá vedándosele el paso a personas de Brasil, Reino Unido, Irlanda, Unión Europea y, ahora, Sudáfrica.

Aunque las intenciones son buenas en querer acabar con la pandemia, este cierre puede afectarle a personas que pudieron quedarse atrapadas en el exterior y no podrán reunirse con sus seres queridos, tal y como sucedió con un chico llamado Ricky, quien quedó separado de su novia en Brasil. Los cierres totales o parciales no han probado ser los más eficaces, pues afectan los empleos, el comercio y las relaciones interpersonales. Por ello, la mejor medida es hacer cumplir el distanciamiento social y el uso de mascarillas.

En otro orden de ideas más positivas, la administración Biden-Harris ha actuado rápidamente en varios sentidos. Ha emprendido la misión de vacunar a cien millones de personas en sus primeros tres meses de gobierno. En segunda instancia, a través de una orden ejecutiva, piensa reinstaurar el Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología al servicio del propio presidente y políticas climáticas, para devolverle absoluta credibilidad a la comunidad científica. Pero la guinda del pastel va a la restauración del Acuerdo de París, y al cumplir con sus objetivos, Estados Unidos ejercerá su liderazgo para promover un aumento significativo en la ambición global. Debe dejar en claro que se requieren tanto reducciones significativas de emisiones globales a corto plazo como emisiones globales netas cero para mediados de siglo, o antes. De tal forma que todos los países del mundo debemos evitar a toda costa colocarnos en una trayectoria climática peligrosa y potencialmente catastrófica.

Las metas del nuevo gobierno norteamericano son ambiciosas, con el fin de contrarrestar el daño que le hemos hecho al clima, y se fomentará el uso de energía limpia, libre de contaminación de carbono para el año 2035, y una economía neta cero para 2050. El enviado presidencial especial para el clima tendrá un asiento en el Consejo de Seguridad Nacional, lo que coadyuvará en el fortalecimiento de la política exterior de EE. UU. Con todas estas medidas puestas en acción, la ciencia volverá a ocupar el pedestal que le corresponde, sin especulaciones ni teorías conspiratorias que por cuatro años nos llevaron a la desinformación, desunión y odio.

Por medio de estas acciones, no solo se protegerá a los científicos de la interferencia política, sino que se asegurará de que puedan pensar, investigar y hablar libremente sin ser amenazados para brindar información y conocimientos valiosos, tanto al pueblo estadounidense como al resto del mundo. La noticia reciente es que Biden llevará a cabo la Cumbre de Líderes sobre el Clima el Día de la Tierra, y si lo impulsa con fuerza cobrará un liderazgo sin precedentes en la lucha contra el cambio climático.

Por fin se ve una luz al final del túnel, ya que el tema climático había quedado bloqueado casi en su totalidad cuando el anterior gobierno desacreditó el trabajo de los científicos, y expertos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, quitándole presupuestos a oficinas que velaban por la medición del dióxido de carbono de la atmósfera y aduciendo que el cambio climático no existía. Ahora nuestros gobiernos deben tomar la bandera y hacer lo propio. Estoy convencida de que la era de la negación de la ciencia y del cambio climático ha llegado a su fin.