Escenario de vida

La era que anunciaron los mayas

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Me encuentro escribiéndoles desde Cobán, y me estoy enterando de la noticia insólita de que la temperatura acá se ha aumentado en 4 grados celsius. El calor es tan insoportable al mediodía que sentimos que estamos en la costa, pero lo único que terminamos diciendo es “qué calor”, sin que tomemos cartas serias en el asunto. La deforestación y quemas agrícolas y provocadas en todo el país siguen a flor de piel, y lo único que hacemos es quejarnos, sin poner un punto y final o castigos a quienes están propiciando estos calores.

El no hacer “nada” me recuerda la fábula de la ranita que cayó en una olla de agua fría o temperatura ambiente, mientras que la olla fue calentándose poco a poco. Se fue acostumbrando al agua caliente y se quedó muy tranquila conforme se puso el agua hirviendo hasta que perdió el sentido y se murió achicharrada. Si a esa misma rana la hubiésemos echado en una olla con agua hirviendo de entrada, esta hubiese saltado inmediatamente hacia afuera para escapar. La moraleja es que el ser humano no tiende a hacer nada hasta que las cosas se ponen críticas, que es cuando ya es muy tarde. Sentimos los cambios climáticos, el calor exasperante, el frío entumecedor, la inundaciones, las megatormentas, y nos seguimos quedando cruzados de brazos. Eso está como la fábula de la ranita, que muestra nuestra dificultad de accionar a tiempo cuando vemos cambios graduales que no son súbitos. Quizás estamos esperando a que alguien más haga algo, pero si no actuamos en masa, nada va a cambiar.

Si aún tenemos dudas de si los mayas anunciaron una era catastrófica para nuestros tiempos, permítanme reiterarles que no. La prensa alarmista lo desfiguró diciendo que llegaba el fin del mundo con la alineación de la Tierra y del Sol con el centro de la Vía Láctea. ¿Cómo pudo la información del 13 B’aktun tornarse tan controversial? Los antiguos mayas sabían que nosotros èramos dueños de nuestros propios destinos, para bien o para mal. Los incendios provocados son muestra de acciones inconscientes de personas malintencionadas. Recordemos que los mayas basaban su calendario en medidas matemáticas y astronómicas, no en predicciones antojadizas. Toda amenaza o reto es una nueva puerta a la oportunidad de crecer, cambiar o desarrollarnos de distinta forma, y no de hundirnos más.

¿Cómo sabían los mayas que en nuestras épocas sufriríamos de eventos climáticos sin precedentes? La razón quizás vuelve a recaer en sus predicciones matemáticas respecto de los ciclos de sequías. Ellos exacerbaron el ciclo y nosotros estamos haciendo lo mismo. El cambio climático que hoy estamos sufriendo ya lo habían sufrido ellos, aunque solamente en una regiòn específica del planeta. Al sucumbir dejaron abandonados sus templos, palacios y tesoros, en busca de lugares más resilientes para sus cosechas y así poder soportar el calor abrumador que les azotaba principalmente por las sequías.

La fecha del calendario maya que anunciaron no puede ser ignorada y abre la puerta al cambio de pensamiento y actitud. Es una advertencia. No obstante, una convicción colectiva de que podemos superarlo nos llevará a la acción, y solo hasta entonces seremos los responsables de marcar un momento crítico e histórico en el Cosmos.

Entonces, construyamos en vez de destruir, amemos en vez de odiar, y canalicemos nuestra energía hacia una nueva humanidad. ¿Podemos quizás enviar este mensaje a nuestros políticos para que quienquiera que quede en el poder sea consciente de lo que debe hacer para contrarrestar el calentamiento global? Para que un día digan “Yo hice mi parte y por eso no nos achicharramos”.