Cable a tierra

La evidencia contradice el relato de los hechos

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

El pasado jueves 30 de mayo fue la décima audiencia en el juicio por la muerte de los tres estudiantes de Biología de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG) fallecidos el 31 de marzo de 2012, en las instalaciones de la Compañía Guatemalteca de Níquel (CGN), en el Estor, Izabal, cuando realizaban una gira de estudios. Nahomy Lara Orellana, Juan Carlos Velásquez Marroquín y Ángel Rodolfo de León Palacios eran guiados por el biólogo Alfredo Lemuel Valle, quien trabajaba para la minera en esa fecha.

El único sobreviviente de la tragedia fue Lemuel, quien ha relatado varias veces que desarrollaron la actividad en una pequeña lancha de fibra de vidrio, que se condujeron hacia un canal en donde hay cocodrilos y que, al regresar y pasar por una orilla del Lago de Izabal, una ola muy fuerte movió la lancha. A su decir, Nahomy se asustó, se levantó y cayó al agua, desequilibrando la lancha, cayendo todos al agua. Que él nadó hacia la orilla pero que estaba oscuro y no vio nada ni a nadie. Que caminó por la orilla hasta donde hay una garita de control para avisar.

En un primer momento la fiscalía de Morales, Izabal, aceptó la versión de la minera y del biólogo y desestimaron el caso; sin embargo, los padres de familia presentaron una denuncia en mayo de 2012, pues observaron varias irregularidades que les hicieron sospechar que había algo más detrás de la muerte de sus hijos. Llegar a juicio tomó 7 años y numerosos obstáculos, como los 7 amparos presentados por la UVG y CGN para tratar de desligarse del caso.

Aunque el hoy sindicado de homicidio culposo, Alfredo Lemuel Valle, se ha presentado voluntariamente a las audiencias, el fiscal a cargo del caso indicó que hay varias inconsistencias en la principal versión de Lemuel Valle, ya que ha dado varias, que es que la lancha se dio vuelta cuando Nahomy se asustó por el oleaje y se levantó.

Por ejemplo: 1. En la reconstrucción de los hechos, para la que el MP fabricó una réplica de la lancha, la misma no se movió cuando se hicieron las pruebas con 4 personas y se le pidió a la madre de Nahomy, quien iba en la réplica de la lancha, que se pusiera de pie a tres diferentes velocidades. 2. El perito que evaluó la embarcación de parte de la base naval de Izabal concluyó que esa lancha no se da vuelta porque tiene tres quillas. 3. El peritaje que rindió el personal de la base naval señaló que la noche del 31 de marzo de 2012 el lago tenía un oleaje nivel “mar 1”, lo que significa que no había olas. 4. Lemuel Valle afirmó además que los jóvenes llevaban chalecos salvavidas y que el que llevaba Nahomy era azul. Sin embargo, los cuerpos aparecieron bajo el agua, sin chalecos salvavidas puestos, y el personal de la mina entregó al MP unos chalecos anaranjados que, encima, estaban secos. 5. Los cuerpos de Ángel y Juan Carlos tenían un golpe muy fuerte en un lado de la cabeza. Según las necropsias, fue propinado con un objeto romo, con una fuerza cinética que no los mató, pero los dejó inconscientes. Lemuel ha indicado que el golpe pudo haber sido con la orilla de la lancha o con las piedras al caer al agua. Si hubiera sido un golpe con la lancha, sería mucha casualidad que los dos se hubieran dado exactamente en el mismo lugar y la herida hubiera sido con filo; si hubiera sido en las piedras, habrían sido heridas contusas muy diferentes.

Estas y otras inconsistencias son las que deberá sopesar el juez Jesús Felícito Mazariegos para dirimir el alcance de la responsabilidad que tiene tanto el acusado como la UVG y la CGN en las muertes de estos jóvenes. Confiamos en que ponga a un lado el peso del poder e influencia de estas instancias y actúe de manera imparcial, e imparta justicia para las víctimas.