Pluma invitada

La fábula de Pedro y el lobo, y el coronavirus

Gracias a la Coprecovid, Guatemala cuenta con una excelente herramienta para monitorear y medir su avance en la lucha contra la pandemia del coronavirus. Es el semáforo del tablero de alerta sanitaria (TAS), que se basa en los datos de casos confirmados y casos tamizados de los últimos 14 días. De las dos series de datos mencionadas, se obtienen los tres indicadores del semáforo, que son: incidencia acumulada por cien mil habitantes, número de pruebas diarias por mil habitantes y el porcentaje de positivos.

Del 8 al 19 de septiembre, el semáforo del TAS estuvo dando señales de alerta por un leve incremento en el porcentaje de positivos. El incremento no llegó a afectar los otros indicadores del semáforo ni los demás indicadores principales —número de personas fallecidas al día, casos activos y casos confirmados— que, a la fecha, mantienen su tendencia a la baja.

Sin embargo, de mantenerse el incremento del porcentaje de positivos, podría ser una primera señal de la segunda ola de infección. La segunda ola sería provocada únicamente por el relajamiento de la población en el cumplimiento de las medidas de prevención y los protocolos de ingreso. Luego de nueve semanas desde la reapertura, la gente empieza a salir más, visita restaurantes, acude a centros comerciales y tiende, naturalmente, a relajar el cumplimiento de las medidas de prevención. No es que el virus haya mutado, somos nosotros los que hemos cambiado.

Al notarse el incremento del porcentaje de positivos, tanto el señor presidente como la Coprecovid no han tardado en anunciar que se espera una segunda ola… pero desde el lunes 21 de septiembre el porcentaje de positivos se ha estabilizado e incluso da señales de retomar su tendencia a la baja. Tanto aviso anticipado de la segunda ola me recuerda la fábula de Pedro y el lobo (Cry Wolf) donde un joven pastor de ovejas decide hacer una broma y pide auxilio por la llegada del lobo. El pueblo sale a ayudar, pero resulta ser una falsa alarma… Ya conocen el resto de la historia. La gran ventaja que tenemos es que, en nuestro caso, el lobo (coronavirus) lo controla la población. Si todos cumplimos las medidas de prevención, nunca vendrá el lobo.

¿Nos estaremos enfrentando a una falsa alarma anunciando una segunda ola para lograr aprobar nuevamente una extensión del estado de Excepción? No lo sé, pero toda teoría es válida.

El semáforo del TAS envió señales de alarma que hoy se han disipado parcialmente. Pero es importante entender que no podemos generalizar.

Es imprescindible monitorear de cerca los indicadores de cada municipio porque el avance del contagio es único para cada municipio. Depende del momento en que se declara la infección, cómo evoluciona, las medidas aplicadas por la municipalidad y el cumplimiento de las mismas por la población.

Las medidas adoptadas deben ser adaptadas a cada municipio, y el semáforo da la guía. Confiemos en que los expertos de la Coprecovid, que son profesionales reconocidos, puedan realizar el monitoreo y no alarmarían a la población sin una razón muy bien fundamentada.

Evitar la segunda ola depende únicamente de nuestras acciones cotidianas, y es por ello que hoy es aún más importante cumplir con estricta disciplina todas las medidas de prevención y con los protocolos de ingreso a establecimientos y empresas.

¡Evitar la segunda ola es tarea de todos!

 

*Exdecano de la Facultad de Ingeniería de la UVG