Si me permite

La familia es el mejor regalo que la vida da

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

“Toda vuestra vida depende de las personas con las que vivimos familiarmente”. Henri-Dominique Lacordaire

Cuando hablamos de la familia, debemos admitir que es algo de lo más íntimo y propio que tenemos y a lo cual pertenecemos, pero también no deja de ser verdad que es algo que se ha descuidado, pensando que como es lo de uno está seguro y no se le ha dedicado la atención que necesita.

Al entender el perfil de la familia se debe aceptar que esta existe por encima de lo que cada uno tiene que vivir y las circunstancias que enfrentamos. Hay momentos de éxtasis y de mucha algarabía, y la familia debe ser parte igual de los momentos más difíciles y de tristeza. Uno necesita rodearse por su familia porque poco debe explicarle lo que está viviendo y son los que mejor lo comprenden, sin la necesidad de explicaciones ni de aprobaciones.

Debemos entender que la relación que tengo con mi familia se proyecta a diario a la sociedad a la cual pertenezco. Muchas de las relaciones secundarias que cultivamos son filtradas y determinadas del modo como vivo con mi familia. Porque la relación familiar es determinante de lo que cada miembro puede contar conmigo antes que entender la manera como estoy dependiendo de ellos. Por lo mismo, cada uno de nosotros, cuando tenemos que compartir algo a la familia, escogemos con quién hacerlo para ser comprendidos y también aceptados.

Cada uno de nosotros debemos poner de nuestra parte diariamente para que la familia y su convivencia sea una inspiración en lo que me estoy involucrando, y además los que me rodean, en cada una de las actividades que estoy, sepan que mi familia es parte y determinante para cuando se me está pidiendo hacer cambios y adecuaciones.

Si en la familia soy hijo único, no es lo mismo que ser parte de una familia numerosa. Al igual si estamos viviendo en un lugar espacioso, no es igual que tener que compartir espacios con el resto, por lo limitado de nuestro hogar.

Es fundamental recordar que las prioridades que se manejan en cada familia tarde o temprano habrá de garantizar lo sano que habrá de ser el mañana de cada uno de los que formamos la familia. Entiéndase como logros o fracasos por lo que uno está escogiendo hacer como primera instancia. Por ello, muchas veces en la vida se deja de aceptar cambios que se nos ofrecen, por beneficiosos que estos sean cuando estos no ayudan o agradan a la familia de uno.

Una medicina que siempre hace un efecto milagroso para que la familia pueda continuar con aceptación y armonía, es el saber perdonarse unos a otros por lo que pudo haber pasado y también saber cuidar para que no se repitan hechos que afectan el bienestar de la familia. A la verdad, uno debe saber pedir perdón sin lugar a duda, pero además hay que saber perdonar, aun cuando no me lo piden para una sanidad constante. Esto es algo que nos enseña cómo evitar confrontaciones innecesarias en la familia.

Una familia es una sociedad en miniatura, y cada uno de sus miembros tiene el lugar propio, el cual ni se discute ni se pelea. Por lo mismo debemos respetar el espacio que cada miembro tiene en la familia para que la armonía sea real y constante, no importando en qué momento nos encontramos, y esto debe ser un acomodamiento de cada día y cada cambio que la familia vive.