Urbanismo y sociedad

La guerra de los cien años

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

Las debilidades del Estado de Guatemala se basan en una ausencia de estrategias y planes en materia de seguridad. Guatemala vive actualmente una inseguridad donde el narcotráfico cuenta con figuras juveniles, condenadas a la reflexión por cómo han desarrollado una segunda generación criminal de pandillas de carácter internacional, llamadas “maras del narcotráfico”.

Con el cambio de poder, Giammattei promete modificaciones al acuerdo migratorio firmado con EE. UU., pues Guatemala se había convertido es un gran espacio de ilegalidades, sin control de seguridad en su territorio. Estas se inician en las fronteras, donde a través del territorio mexicano se desplazaban al año casi un cuarto de millón de personas y de otras nacionalidades sin ningún control.

Con el cambio de poder, el presidente Giammattei aseguró que pandilleros en prisión ordenaron asesinarlo, en una declaración emitida un día antes de asumir como gobernante (AFP). Cuando asumió, realizó su promesa de combatir a las pandillas como grupos terroristas. Y tuvo su primera experiencia con la violencia existente en las calles de Villa Nueva, e impone un estado de Prevención. Con esta medida buscaba combatir la delincuencia en los lugares violentos en el área metropolitana, y envió un contingente militar y de Policía Nacional Civil para controlar la situación en Nahualá, Santa Catarina Ixtahuacán y Santa Lucía Utatlán (PL). Monseñor Álvaro Ramazzini señaló: “Tenemos que reconocer que el narcotráfico se ha metido por todas partes”.

Entretanto, el presidente Trump impuso la tolerancia cero contra la inmigración ilegal, ante el éxodo de migrantes hacia su país, y anunció la imposición de aranceles a todos los productos mexicanos como castigo por no frenar la migración. Por lo que México desplegó a la Guardia Nacional con seis mil soldados, que se instalan en la frontera con Guatemala. Giammattei indicó: “Guatemala siempre ha tenido problemas en la frontera de occidente y noroccidente con el vecino del norte”. Pero actualmente la situación es a la inversa, que tiene un flujo muy importante de personas que están regresando de Estados Unidos, que traen problemas con el covid-19. Estos evitan el control de la frontera pasando por los puntos ciegos, pues vienen contagiados, declaró el gobernante. Ni uno ni el otro, nunca pensaron lo que se les iba a venir encima, un problema con “la pandemia del coronavirus”. Y ahora, además, Giammattei tuvo que soportar el problema de los narcos que utilizan maras para dominar Centroamérica, donde su rol principal es el narcomenudeo.

El epicentro de todo esto se localiza en la Laguna del Tigre, en Petén, uno de los sitios más utilizados por el narco, que suman ya 17 jets localizados en pistas clandestinas. Su ubicación está justo en la frontera con México, lo que hace que este lugar sea codiciado por el narcotráfico, por lo que construyen pistas clandestinas para el trasiego de sus ilícitos.

El altiplano fresco ofrece un clima ideal para el cultivo de amapola y una larga historia de contrabando de armas. Una población empobrecida y subempleada es una buena fuente de reclutas. Por lo que Giammattei tendrá que enfrentar las inequidades sociales y económicas. Al igual que la violencia y la corrupción asociada con el narcotráfico, se le sumó el virus del covid-19, que ha sido aprovechado por estas pandillas para sus políticas de extorsión ante esta nueva realidad, controlando y organizando estructuras de fuerte jerarquía, donde controlan las 21 cárceles del país.