Escenario de vida

La humanidad entera necesita agua para sobrevivir

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

El 22 de marzo, Día Internacional del Agua, es un día muy importante si nos ponemos a pensar qué haríamos si nos faltara el líquido vital. Moriríamos. Cada gota es importante y, por ende, el agua es el elemento esencial del desarrollo sostenible.

Cuando nosotros podemos asegurar el agua de las comunidades, sabemos que reduciremos su pobreza. El agua propicia el bienestar de la población e incide en la seguridad alimentaria y energética, y por ende repercute positivamente en la salud de la población. En el 2010, las Naciones Unidas reconocieron el derecho de todos al agua potable, sin discriminación y a disponer de agua suficiente, calidad apropiada, cantidad aceptable y accesibilidad para uso personal y doméstico.

El tema del agua para este año es “No dejar a nadie atrás”. Y eso me recuerda el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, que dice: “Que todos se levanten, que se llame a todos, que no haya un grupo, ni dos grupos de entre nosotros que se quede atrás de los demás”. Recordemos una de las metas del Objetivo 6 de Desarrollo Sostenible (ODS 6), que es garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos de aquí al 2030.

En este siglo aún hay millones de personas que viven sin agua potable —en el hogar, la escuela, en el trabajo— y luchan por sobrevivir y prosperar. Cuando muchas veces la ayuda internacional llega, los alcaldes a menudo se olvidan de los grupos minoritarios y marginados que viven arriba en las montañas. Tal es el caso del Corredor Seco en Guatemala. Así quedan fuera mujeres, niños, pueblos indígenas y personas con discapacidad, a pesar de que bajan de la montaña para suplicar que les llegue el agua potable que necesitan, pero no les llega.

Es muy probable que gran parte de mis lectores no sepan la realidad del agua que bebemos en la Ciudad de Guatemala. Los ríos llamados Xayá y Pixcayá —por Saragoza y cerca de los bellísimos bosques de Tecpán— le abastecen en un 60% el agua a nuestra ciudad. No obstante, no viene limpia.

El proceso de limpieza que el agua lleva antes de llegar a nuestras casas es oneroso porque la contaminación es tan severa en el “trasvase” de la cuenca de los ríos Xayá Pixcayá, donde encontramos aguas pardas parecidas al lodo. Las grandes bolas de espuma son prueba de la enorme contaminación que existe por el mencionado trasvase, donde, además, hay un horrible basurero.

Si me preguntan qué hacer, les diré que una importante medida es pedirle a los alcaldes de los municipios que pongan plantas de tratamiento antes de que lleguen a los trasvases. Tendrán que velar porque la gente desista de tirar basura en los ríos, con un plan de educación ambiental, y exigir fosas sépticas en los negocios, ya no usar los plásticos que tanto contaminan y hacer un reciclaje obligado. Debe haber pretratamientos en proyectos agroindustriales, alcantarillado, y tratamientos adecuados de aguas residuales, además de la protección de acuíferos que debieran ser nuestra prioridad.

Según Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las alianzas juegan un papel clave en la gestión integrada y sostenible de los recursos hídricos por microcuencas, entre ellos: gobierno, academia y sector privado. Las mancomunidades y grupos de hombres, mujeres y jóvenes proactivos pueden también llevar a cabo proyectos de reforestación para la protección de la cuenca Xayá-Pixcayá.

Vea hoy Los secretos mejor guardados de Petén, por Guatevisión, 2.30 y 8.30 pm, y mañana, 2.30 pm. Termino diciendo que “Despertando la Conciencia del Individuo nace la esperanza de un planeta mejor”.