Urbanismo y sociedad

La ignorancia es la madre de todos los vicios

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

Nuestros políticos proponen proyectos, no planes nacionales o urbanos-regionales cuyo fin es contentar a ciertos grupos económicos, pero no resuelven nada. Y seguiremos envueltos en crisis sociales, económicas y sísmicas. Cuando tenemos encima terremotos y la pandemia del covid-19 y sus efectos, en que la Cepal (ONU) proyectó una inversión de “alrededor de 10 mil millones de dólares al año durante una década, para superar el efecto, se necesitaría la ayuda de otros países, especialmente Estados Unidos y Canadá. El plan aborda la pobreza y la violencia, que hacen que decenas de miles de guatemaltecos emigren buscando una vida mejor en Estados Unidos. Pero ahora Donald Trump, para superar la pandemia, promueve medidas contra la inmigración por 60 días.

Pero todo esto sucede cuando Guatemala no ha resuelto aún el problema económico que genera la migración ni la planificación territorial antisísmica a la fecha. Los guatemaltecos que han emigrado son 1.205.644, lo que supone un 6.98% de la población de Guatemala. Estados Unidos había tratado de impulsar un plan similar al llamado “Plan Marshall”, como en la reconstrucción de Europa de la posguerra. Este es el caso de la región de Centroamérica, que ha venido registrando uno de los mayores procesos migratorios hacia EE. UU. La iniciativa la lideran el gobierno de México y la Cepal, por lo que no será fácil cortar el incontenible flujo migratorio después del covid-19, a pesar de que con la nueva realidad muchas cosas van a cambiar, como nuestras relaciones de trabajo. Trump mantendrá su política antimigratoria, con lo cual afectaría el problema económico de las remesas, por lo que la construcción de alternativas de resistencia al fortalecimiento de procesos de organización colectiva se verá difícil.

Mientras, en medio de esta pandemia, algunos del sector económico salieron en una caravana en vehículos, sin importales los muertos que podrían ocasionar por el covid-19, aun entre ellos mismos. Salieron sin protección desde El Obelisco, con destino final al Congreso y el Palacio Nacional, para pedir que eliminaran los acuerdos de limitación de movilidad para abrir sus negocios. Obviaron los efectos de este mal cuando ya no hay camas en los hospitales y está muriendo gente. Como le dijo el Dr. Luis Guerra, un médico que observaba la manifestación, a los manifestantes, quienes le contestaron: “Esto que pasa no es más que una simple gripe”, cuando es un “síndrome respiratorio agudo severo”. Ya en ese momento se registraban en la red hospitalaria 4,145 casos, de los cuales 3,582 eran activos, 493 personas recuperadas y 70 fallecidas, con enfermos con problemas de salud como diabetes, enfermedades cardiacas, que tienen seis veces más posibilidades de ser hospitalizados por coronavirus y estar expuestos 12 veces más a una muerte relacionada con el covid-19.

Los asintomáticos son los que no presentan síntomas y pueden recuperarse en casa, pues no necesitan hospitalización, pero pueden propagar la pandemia. El entonces ministro de Salud, Hugo Monroy, aseguró el día que esas personas salieron a protestar que ese ha sido el de más contagios, que supera la cifra de 500 casos diarios. Las personas que viven o viajan por una zona como esta, si no se protegen, pueden quedar expuestas al riesgo de la infección y trasladarla, pues el covid-19 se propaga a través del contacto cercano de persona a persona. Mata principalmente a personas de la tercera y cuarta edad, lo que incluye a mayores de 60 años, y también a los de cualquier edad que puedan infectarse.