Aleph

La infancia es destino en un Estado criminal

Carolina Escobar

El peor crimen de una sociedad es el abandono de sus niñas y niños. Y el Estado guatemalteco es criminal, porque tiene una deuda histórica por abandono y violencias con su niñez y adolescencia. Las cifras ya no dicen nada de tanto decirlas, pero siempre queda la esperanza de que tanto la clase política como la sociedad civil pongan a la niñez en el centro de todas las agendas del Estado, con el fin de llegar a tener algún día un país de verdad. Ninguna otra cosa lo hará.

La niñez no es el futuro de la humanidad. Me sumo a la voz de Gabriela Mistral, quien una vez dijera: “El futuro de los niños es siempre hoy”. Dicho de otra manera, si las cosas siguen como están para una buena parte de la niñez guatemalteca, dentro de 10 años —por ejemplo— la mitad de todos los niños y niñas que hoy son menores de 5 años y padecen desnutrición crónica serán, muy probablemente, adolescentes con capacidades intelectuales y físicas mermadas. Dentro de 20 serán adultos en la pobreza con uno o varios hijos, tratando de sumarse a un mercado laboral cada vez más demandante y escaso, y dentro de 30 años serán los esclavos de la Guatemala miserable del 2050, que no habrá despegado para todos.

Nada como una pandemia para tomar una foto a la realidad. Hay un pequeño porcentaje de niñez atendida, cuidada y educada en Guatemala, pero también hay una gran parte de la niñez viviendo dentro del 70% de hogares pobres o extremadamente pobres. Aproximadamente dos millones de niños, niñas y adolescentes habían quedado fuera del sistema educativo antes de la emergencia, y solo el 16% de los estudiantes del sector público tiene hoy acceso a internet, mientras que el 78% no cuenta siquiera con computadora. Esta brecha tecnológica podría ahondar otras brechas existentes, y subir mucho más las cifras de abandono escolar. Todo esto, más la falta de acceso a la salud, a una vivienda y a una vida dignas, aumentará muy probablemente las cifras de trabajo infantil o la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes.

De esta manera es como construye un alto porcentaje de la niñez guatemalteca su futuro, el de sus familias, sus comunidades y su país. Y el mundo adulto parece no enterarse de lo que le está dando a la niñez: corrupción, miedo, violencias, miseria, maltratos, esclavitudes, falta de oportunidades e incertidumbre. Nacer en Guatemala es un deporte extremo para millones de niños y niñas.

La Coordinadora Institucional de Promoción por los Derechos de la Niñez ha monitoreado el comportamiento e impacto de la pandemia, especialmente en niñas, niños y adolescentes (NNA). Expresa que, “dadas las altas tasas de desnutrición crónica y aguda que afectan a la Niñez y la Adolescencia, así como las condiciones de insalubridad que caracterizan a la mayor parte de hogares, por adolecer de servicios básicos, primordialmente en los departamentos con mayor presencia de NNA mayas, xincas o garinagus”, los resultados eran predecibles. El 18 de abril se reportaron 11 casos de NNA positivos, al 20 de mayo había 184.

Ante ello, se llama al Gobierno a: 1.) Mejorar los servicios de salud y el equipamiento del personal sanitario; 2.) Destinar áreas específicas para atender integralmente a NNA positivos en los hospitales; 3.) Contar con personal especializado para atender a NNA; 4.) Aplicar más pruebas; 5.) Mejorar controles sanitarios y continuar con medidas; 6.) Brindar información confiable; 7.) Contar con protocolos claros para el tratamiento de NNA positivos, tanto de la niñez en general como de la migrante y la que está en situación de protección especial; y 8.) Generar una interlocución con personas, instancias y organismos que trabajan en ámbito de niñez. Hoy es la oportunidad de levantar un país levantando a sus NNA. Mañana será muy tarde.