Escenario de vida

La Iniciativa de Autonomía para el Sáhara marroquí

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

El mundo muestra grandes desafíos de violencia, desánimo y confrontación. Sin embargo, en medio de la pandemia, existen países que buscan la paz y formas de conciliar los diferendos regionales. Este es el caso de Marruecos, relacionado al conflicto artificial del Sáhara marroquí.

Los desiertos del Sáhara que visité en diciembre del 2019 fueron llenos de espejismos, de noches de lunas maravillosas y de dunas que parecieran salidas de otro planeta. Pero vi los desafíos de la región y la necesidad inminente de lograr un mayor humanismo, siendo la Iniciativa Marroquí de Autonomía la única solución, pues garantiza el derecho a la autodeterminación de la población del Sáhara marroquí, en contraposición al desfasado, trasnochado y agonizante Frente Polisario.

Para la consolidación de la paz y transformación de conflictos, expertos marroquíes y extranjeros subrayaron la plena conformidad de la Iniciativa Marroquí de Autonomía presentada en el 2007, con el derecho a la autodeterminación para la búsqueda de diferendos territoriales entre Estados. Esta nueva resolución 2548 viene a reiterar que el plan de autonomía de Marruecos es la única opción. Ahora la ONU debe implementarlo.

Desde 1976, el Frente Polisario reclamó unilateralmente el nacimiento de la “república árabe saharaui democrática” (Rasd), controlando cruelmente los campos de refugiados cerca de Tinduf, en Argelia. El 19 de octubre, la Asadedh denunció un salvaje acto criminal cometido por el ejército argelino, que quemó vivos a dos saharauis residentes en los campamentos.

Por ende, el canciller de Marruecos, Nasser Bourita, está cerrando puertas a las maniobras del polisario que obstaculizan las soluciones al conflicto. Los pueblos del Magreb y el Sahel tienen el derecho legítimo de disfrutar del desarrollo y funcionan geoestratégicamente para que haya paz y estabilidad en África y el resto del mundo árabe. Si no se defiende la libertad, y se rechaza el totalitarismo, y actitudes beligerantes de algunos países, se propagará un cáncer que nos arrasará a todos por igual.

La triste historia es que el Frente Polisario adoptó el sistema soviético de organización celular, centralismo férreo y estructura de control totalitario que se dedica a asfixiar a los obreros, campesinos y mujeres en masa. En pocos párrafos, es imposible describir la forma cruel en que se mueven. Los refugiados dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir, pero las disputas de poder se resuelven mediante el sistema stalinista de la “purga permanente”. Por ello, la conducción del Polisario llora sangre, con un “Estado policíaco” con la ayuda del Ejército de Liberación Popular Saharaui, controlada por la inteligencia argelina.

En realidad, la Rasd es un Estado fantasma, pues carece de moneda propia, de territorio y de gobierno reconocido. No permite a la población abandonar voluntariamente los campos de refugiados, y si se los permitiesen, deben dejar a sus familias como “rehenes” para que no regresen a Marruecos.

Desde que Marruecos recuperó sus provincias del Sur se le garantiza a la población perspectivas de progreso que observé durante mi visita a Dakhla. Es otra forma de cuidar de su gente y ya existen 15 consulados funcionando plenamente.

Su Majestad el rey Mohamed VI ha hecho que Marruecos sea clave para la paz de la región. Desde que impuso estabilidad en las Provincias del Sáhara se respeta la identidad saharaui y he comprobado con mis propios ojos que esta región es un polo atractivo para la economía, la diplomacia, el turismo, la ecología y, en una palabra, para un desarrollo humano sostenible y permanente que es ejemplo mundial.