De mis notas

La mejor vacuna son tus defensas

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

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Una de las críticas más reiteradas y frecuentes en el manejo de la pandemia a nivel mundial por parte de un cierto grupo de científicos —no afines al establishment que está manejando la narrativa de prevención— es ¿por qué nadie está hablando de nutrición y de cómo elevar las defensas a la población?

Todo gira alrededor de distanciamiento social, mascarillas, higiene, etc., pero es sorprendente el vacío de información a nivel global de cómo aumentar o potencializar el sistema inmunológico mediante el seguimiento de una dieta sana, que evite la comida chatarra y promueva la ingesta de la triada vitamínica antiviral (vitaminas C, A y D), de comprobada eficacia científica para elevar las defensas del cuerpo humano, especialmente de aquellos con condiciones prexistentes, diabetes, obesidad, hipertensión, y que los hace vulnerables, por tener comprometido su estado inmunológico.

Están más enfocados en la intervención paliativa que en la preventiva. Según estos científicos, las guías de prevención deberían contener una sección sobre dieta nutritiva e ingesta de compuestos vitamínicos para elevar las defensas. Y junto a la distribución de alimentos y mascarillas, se debería incluir un paquete de estos medicamentos, los cuales son de bajo costo, pero con un potencial de comprobada eficacia científica de prevención viral.

Hemos oído de los casos “asintomáticos”, aquellos que tienen el virus, pero no muestran ningún tipo de síntomas. Estas personas son el perfecto ejemplo de lo que significa tener defensas altas. Su propio sistema inmunológico combate el virus a un nivel en que no presentan ningún síntoma, a pesar de que son transmisores activos del virus. Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), hasta un 25% de los contagiados pueden ser asintomáticos.

Personalmente, tengo familiares en Europa en donde la madre salió positiva y sobrellevó todo el ciclo de enfermedad sin ninguna consecuencia; la hija de 12 años salió positiva y asintomática; y al practicarle al esposo la prueba, resultó negativo y nunca presentó algún tipo de síntomas, a pesar de convivir juntos.

El premio nobel de medicina 1937, lbert Szent-Györgyi, haciendo investigaciones de la oxidación celular descubrió el ácido ascórbico, comúnmente llamado vitamina C. No abundaré en describir sus comprobadas propiedades antivirales. Igualmente hay extensa data sobre los beneficios de la vitamina A y D, antioxidantes que favorecen también la inmunidad.

La nutrición es vital para enfrentar esta pandemia. El aforismo que hizo Hipócrates, el padre de la Medicina, hace 2.400 años, sigue siendo un bastión de sentido común: “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”. En otras palabras, lo que comes es lo que eres fisiológicamente hablando.

Esta pandemia vino a cambiar al mundo como lo conocíamos. El estilo de vida es uno de ellos. Es positivo que estemos atentos a que el cuerpo es un templo que hay que cuidar, un instrumento único, maravillosamente complejo, con la capacidad de soportar increíbles abusos y hábitos muy dañinos: tabaquismo, comida chatarra, exceso de azúcar, sedentarismo y estrés. Hay mucho que aprender de nuestra actitud hacia la vida: ¿trabajamos para vivir o vivimos para trabajar?

Como todo en la vida, no existe la total calamidad. Depende del prisma a través del cual se observe. De ahí la importancia de observar la mente, de nuestros pensamientos y de esas intuiciones que tocan lo que no logramos alcanzar con la razón.
Claro que en esta pandemia hay gato encerrado… Tiene que haberlo. El mundo está parado. Las vacunas obligatorias vendidas a cada ser humano de este planeta dejan un espacio amplio para elucubrar teorías de la conspiración.