Imagen es percepción

La municipalidad metropolitana, un hueso muy codiciado

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

Hasta hoy el desempeño de la municipalidad metropolitana de Guatemala ha dejado mucho que desear, no ha tenido una visión a largo plazo ni se ha enfocado en la resolución de los problemas de fondo. No basta con jardinizar, limpiar las calles y tener ciertos programas culturales y deportivos. La agenda debería incluir cambios profundos que ayuden a resolver problemas sustanciales. Por esta razón, un grupo de vecinos exige un cambio radical de administración.

Pero hay otra vertiente que teme que el próximo alcalde podrá llegar solo a saquear la Municipalidad, y será tanto el descaro que las calles se convertirán de nuevo en un basurero y se anularán estos programas. Al final, las migajas que daba Arzú mantenían una estabilidad visual en la Ciudad, ante administraciones municipales anteriores que no hacían nada más que robar. Arzú era un mix que le gustaba a la gente.

El punto acá es conservar lo positivo que se ganó durante 20 años y agregar cambios necesarios y urgentes, empezando por la transparencia en el manejo del dinero. El próximo alcalde debe ser capaz de lograr un cambio, pasando de la administración pública tradicional a la gestión participativa local. La muni no debe ser vista como un botín para el próximo alcalde, sino un lugar para gestionar proyectos que beneficien a los vecinos. Para esto debe rodearse de profesionales capaces y creativos que no sean necesariamente sus amigos o parientes.

En la muni se hace necesario tener una visión estratégica a largo plazo, clara, pero también tener la capacidad de resolver los problemas, sobre la marcha, que agobian a la gente, más allá de las fronteras de su propia gestión. Ya no le inyecten más bótox a la ciudad, mejor planifiquen a largo plazo. Que las decisiones de tránsito, cambio de vías, diseño de pasos a desnivel —que hoy son un embudo— se hagan basándose en estudios serios, en los que se tome en cuenta a los usuarios y la lógica. ¡Ya basta de conos por todos lados! Esa visión de estrechar las calles para sembrar árboles o que pase un Transmetro no procede en este momento. El alcalde debe estar consciente de que no está haciendo cambios dentro de su finca.

El vecino quiere una ciudad más humana, donde su voz sea escuchada, donde existan banquetas, que se piense en el peatón. ¿Cómo es posible que permitan que se construyan centros comerciales de US$100 millones sin exigir un paso a desnivel y una pasarela? Están convirtiendo los barrancos y pulmones de la ciudad en condominios y multifamiliares, autorizando desmedidamente edificios en todas partes, rodeados por estrechas calles.

El tráfico ya colapsó, en parte porque no se han podido negociar acuerdos con los municipios vecinos para buscar soluciones integrales. La planificación urbana debe ir de la mano con la planificación del transporte público. El proyecto de un servicio de transporte público masivo ya es impostergable. Una ciclovía también urge, pero no algo decorativo al estilo bótox, sino funcional y utilizable.

No comprendo si existen semáforos porqué no hacen pruebas para utilizarlos todo el tiempo, sincronizarlos adecuadamente y hacerlos funcionar. Los agentes solo deberían accionar en caso de accidentes o emergencias. Es una barbaridad el tráfico que ocasionan los PMT. Esos carriles reversibles son un atentado a la vida, sin supervisión, sin normas de velocidad ni información.

La basura es uno de los grandes problemas no resueltos. Sin más postergaciones debe cerrarse el vertedero de la zona 3 y crear una planta de procesamiento de primer nivel. Urge la educación para fomentar una cultura de desechos diferenciados y concientizar a los vecinos de la urgencia de la no utilización del plástico.