Desde Ginebra

La nueva directora general de la OMC

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

Este mes concluyó el proceso de selección del director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Como resultado de las consultas. el presidente del Comité de Selección recomendó a la Dra. Ngozi Okonjo-Iweala, de Nigeria, como futura directora general, sobre con quien consideraba que lograría alcanzar el consenso entre la membresía de la OMC, sobre su rival, Yoo Myung-hee, ministra de Comercio de Corea del Sur.

Sin embargo, Estados Unidos no se unió al consenso, por lo que ahora el presidente presentará su recomendación para aprobación al Consejo General Extraordinario, el 9 de noviembre, donde se deberá debatir este asunto.

La búsqueda del sucesor de Roberto Azevêdo, anterior director general, que renunció al cargo el 14 de mayo, se desarrolló en un escenario económico incierto, entre este las tensiones comerciales entre EE. UU. y China, la próxima elección presidencial en EE. UU., la realización de la próxima Conferencia Ministerial, como también los temores de una recesión mundial generada por el covid-19.

La elección de la nueva directora general de la OMC pone a prueba a la organización. La elección se da en momentos en que, por un lado, la OMC debe contribuir a la agenda de reactivación económica pospandemia, pero por otro lado, enfrenta dificultades para tomar decisiones sobre la base del principio del “consenso”. El proceso de selección de un director general suele ser largo y complejo, donde, a través de rondas de consultas lideradas por el presidente del Consejo General, los 164 miembros expresan su apoyo en tres rondas.

El componente de género jugó un rol relevante en esta elección, tres de ocho aspirantes eran mujeres, representando una oportunidad para establecer un enfoque más inclusivo en la construcción de la agenda comercial multilateral.

Por primera vez una mujer será la próxima directora general, quien deberá enfrentar un complejo escenario. En la agenda negociadora, pocos han sido los resultados sustantivos que se han alcanzado desde 1995, salvo el acuerdo de facilitación de comercio y la eliminación de los subsidios a la exportación de productos agrícolas.

El mecanismo de solución de diferencias, otrora el gran éxito de la OMC, desde diciembre de 2019 ha dejado de contar con la segunda instancia —el Órgano de Apelación— producto de la falta de acuerdo para escoger a los árbitros.

Para los países en desarrollo, este proceso de selección tiene especial relevancia, dada su vocación multilateral y la importancia que representa el comercio exterior para estos países. Por ello se debe continuar contribuyendo activamente con quien finalmente logre alcanzar el consenso entre la membresía OMC, y así poder revitalizar su rol en el sistema multilateral de comercio.

Ante este escenario, la nueva DG de la OMC deberá volver a instalar los beneficios del comercio internacional para el desarrollo de los países y la importancia de tener un comercio libre que aporte previsibilidad y transparencia a los actores comerciales.

Además, requerirá de importantes habilidades políticas que le permitan traer a la mesa a las grandes economías y generar la confianza necesaria entre los miembros, con el fin de establecer una agenda estructurada de trabajo que permita destrabar tanto la parálisis del Órgano de Apelación como las negociaciones en curso sobre la agricultura, los subsidios a la pesca, el acuerdo plurilateral de comercio electrónico y las negociaciones sobre la facilitación de las inversiones, e iniciar un proceso complicado de la reforma para la modernización de la Organización, así como la supervisión de cumplimiento de los acuerdos de la OMC.