Registro akásico

La nueva generación son los fumers

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

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Oye Siri, lee el artículo sobre la nueva generación. La orden permite escuchar lo escrito, en una bocina superfuerte. Las hay como cilindros, otras parecen botones de una camisa de gigante o son esferitas que se esconden, salvo cuando se les invoca. Se hacen notar con luces deslizantes.

Por su parte, Alexa, otra asistente informática controlada por voz, enciende el auto, los electrodomésticos, el aire acondicionado, etc. Indican la ruta más adecuada, si se señala el origen y el destino. Dentro de poco, las ayudas robóticas también conducirán el automóvil.

Han pasado: los baby boomers, nacidos después de la Segunda Guerra Mundial; la generación X, en la época de confusión de la nueva izquierda; los hippies y la Guerra Fría; los millennials o generación Y, revolucionados con las tecnologías de información y la disolución de la URSS; actualmente se expande la generación Z o centennials, enseñados a buscar provecho o perecer, sin compromisos, agobiados por la pandemia y manipulados por los poderes supranacionales. La nueva generación, apenas niños, habrá de vivir enteramente en un mundo digital, regido por la inteligencia artificial. No se encuentra todavía un apelativo: fumers, alfas o info. Por fumers se alude a un ser torpe, no terminado, que parece cesto tejido de rafia, indica que todavía falta concluir sus personalidades.

En Moscú, para viajar en el metro no se necesita boleto, dinero o tarjeta de pase, basta con dirigirse al torniquete de entrada para ingresar gracias a una cámara de reconocimiento facial. En el mundo, si se entra a un lugar con alguna seguridad, la cámara observará el iris del ojo. Es como vivir en una película de ciencia ficción del siglo pasado, imágenes realizadas con láser sin necesidad de pantalla, anteojos para generar acompañantes o para ser serios, tener archivos de información sobre negocios, situación o contrapartes presentes.

Más de alguno dirá que tales noticias carecen de importancia, pues en los campos de siembra del país el fracaso obliga a la caridad con alimentación gratuita. Aparecen críticas a las FAG, por adquirir un dron S4 Ehécatl. Se niega el progreso.
Creerse con capacidad para actuar en la alta política en EUA resulta un tanto ingenuo. Sin embargo, las rabietas e insultos a la venezolana demostraron su insubsistencia. Llegar a Washington y discursear. ¡Vale la pena probar! Pero no somos conscientes del desprecio hacia nuestras declaraciones y valores, por la mayor parte de la élite norteamericana. Ellos están en el centro de la transformación civilizatoria. Sustentan la idea de que una parte de la humanidad sobra y se puede prescindir de la misma. Creer en la fuerza del discurso conservador de los países pobres es un sinsentido. Solo nos respetarán con el avance de la ciencia y la mayoría de la población a favor de la soberanía, respaldada con capacidades tecnológicas en diferentes niveles de aplicación en la producción local.

La influencia de las superpotencias no está dirigida a compartir la revolución de la inteligencia artificial, sino a paralizarnos con gobiernos ineptos, favorables al clientelismo y alejados de la formación de centros de innovación capaces de intervenir en algún área de desarrollo científico. América Latina sufrirá la influencia de elevar a las tendencias conservadoras con la máscara socialista y hasta comunista. Son rábanos: rojos por fuera y blancos por dentro. A la espera de recibir la orden de disminuir la población. ¿Los fumers abandonarán su andar torpe y se formarán con ciencia y tecnología para sustentar la independencia nacional?