Desde Ginebra

La nueva normalidad después del covid-19

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

La pandemia del covid-19 ha tenido un impacto devastador en todo el mundo. Ahora es natural que la mayoría de las personas quieran volver a la normalidad, la también llamada “nueva normalidad”.
Sin embargo, más que predecir cómo será el futuro después del covid-19, lo más sensato es plantearse cuáles son las lecciones que podemos sacar de esta pandemia. ¿Qué es lo que se debe cambiar o reformularse en el mundo? ¿Qué temas se espera que sean replanteados, tanto en el contexto nacional como en el internacional?

Por un lado, el comportamiento social ha de reestructurarse, la coordinación y cooperación internacional deben apoyar a las instituciones sanitarias, que son las primeras que deben estar capacitadas para enfrentar nuevos siniestros que amenacen a la sociedad transcontinental.

En el trabajo, las largas reuniones de negocios, sin esquemas definidos de trabajo, con problemas de conectividad y con falta de automatización en los procesos, el relacionamiento con proveedores y clientes, las plataformas de venta en línea que no estaban en óptimas condiciones para convertirse en la nueva forma de hacer negocios, que nos recuerda que no estábamos actualizados para la época en materia digital y tecnológica.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) anticipó que el comercio internacional del 2020, el volumen de las exportaciones mundiales de bienes podría caer a niveles de mediados de la década del 2000. Esto significa una reducción importante de la actividad comercial lograda hasta ahora, con la consecuente reducción del empleo y de los ingresos especialmente para los países en desarrollo.

Por lo anterior, habrá un proceso de desglobalización y posiblemente habrá una fuerza laboral más remota que podría ayudar a llevar a más trabajos, aumentando el trabajo, y las empresas tendrán cada vez menos necesidad de tener una planta interna de personal pudiendo acceder cada vez más a este talento alrededor del mundo.

Los procesos productivos, en los cuales, durante la pandemia, a raíz de los cierres del comercio internacional, se vieron afectadas las cadenas de valor internacionales, significará un proceso lento su reactivación, tanto para las economías en desarrollo como para las desarrolladas. En la inversión extranjera directa (IED), la reducción de los flujos de IED no predice necesariamente un retroceso efectivo de la globalización empresarial.

En el caso del turismo, sector que ha sido muy afectado con el colapso de los viajes internacionales, resalta una tendencia de crecimiento mucho más estable, aunque el daño es indiscutible. El turismo contribuye más a la producción mundial que la fabricación de automóviles, y los viajes de negocios facilitan el comercio y la inversión internacional.

Las empresas que se mantienen a la vanguardia tecnológica están un paso más cerca del futuro y tienen mayores posibilidades de sobrellevar la crisis, pero se necesitan plataformas sólidas que brinden seguridad a la información y compras de los usuarios que les permitan tener el control y adaptarse a un entorno tecnológico que evoluciona muy rápidamente, fortaleciendo las áreas de innovación y tecnología para generar nuevos desarrollos que accedan las empresas a posicionarse cada vez más, con facilidades para los clientes, es uno de los principales retos de las empresas.

Tratar de imaginar el día después de la pandemia y predecir el futuro poscovid-19 es muy difícil en las actuales circunstancias, ya que pueden aparecer diferentes cursos de acción, pero, en lo inmediato es improbable que se produzcan reformas y transformaciones radicales en la dirección de un nuevo orden mundial fundado en equidad, justicia y sostenibilidad.