Desde Ginebra

La OMC y el comercio electrónico

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

El comercio digital es un tema que se debate en la Organización Mundial de Comercio (OMC), con el objetivo de contar con una regulación que incentive y promueva el comercio electrónico. Como antecedente podemos mencionar que este se origina en 1996 durante la primera Conferencia Ministerial, en Singapur, donde los ministros instruyen al Consejo General, máximo órgano decisorio de la OMC, a establecer un programa de trabajo amplio sobre todas las cuestiones relacionadas con el comercio electrónico mundial. Desde entonces se mantiene la práctica de no imponer derechos de aduanas a las transmisiones electrónicas. A este compromiso se le llama la moratoria, misma que se ha extendido hasta ahora en cada Conferencia Ministerial y constituye un tema en la agenda del Consejo General.

El comercio electrónico es un tema transversal que se examina en distintas áreas de la OMC, adoptando la siguiente definición: “producción, distribución, comercialización, venta o entrega de bienes y servicios por medios electrónicos”. En la Organización se hacen análisis periódicos del programa, sobre la base de los informes de los órganos de la Organización encargados de su aplicación. El comercio electrónico tiene principalmente relación en las siguientes áreas: el Consejo de Comercio de Mercancías, el Consejo de los ADPIC —acuerdo de la OMC sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio—, el Comité de Comercio de Servicios y el Comité de Comercio y Desarrollo.

En enero de este año, 76 de los 164 países pertenecientes a la OMC acordaron su intención de iniciar negociaciones dentro de la OMC, para un acuerdo sobre el comercio electrónico y así mejorar aún más los beneficios del comercio electrónico para empresas, consumidores y la economía global.

China, que hasta hace poco se resistía a las disposiciones vinculantes del comercio electrónico, ahora también se unió al grupo. Mientras que India esta aún renuente a participar en la agenda del comercio digital, señalando que no están de acuerdo en sumarse al grupo que promueve las negociaciones dentro de la OMC, debido a que trabajan en su propia legislación para regular el comercio electrónico.

Este año se han realizado reuniones lideradas por Australia, Japón y Singapur, para tratar de sumar, si es posible, a todos los miembros de la organización y establecer cuáles serían las modalidades de los subtemas de esta negociación.

Entre los retos para su inserción en el mercado global, las pequeñas y medianas empresas descubren que los modelos de negocio tradicionales están siendo desafiados por los desarrollos de nuevos patrones de consumo que requieren de un buen acceso a las redes de distribución, confiables y seguras, así como el desarrollo de capacidades que les permita adquirir conocimiento sobre las reglas internacionales. Las Pymes apuntan a tener una cobertura global mediante el acceso a mercados extranjeros, debiendo salvar en muchos casos barreras idiomáticas y la imposibilidad de montar sus propias redes de suministros.

Para ello es importante la coordinación y cooperación entre todas las partes interesadas de los distintos actores involucrados, especialmente de las aduanas y agencias fronterizas, como también de la cooperación de las autoridades nacionales, así como de las cuestiones de acceso a mercados que hacen la facilitación del comercio electrónico y los temas regulatorios como localización y flujo de datos, privacidad y protección al consumidor y temas de infraestructura, tanto física como regulatoria y de capital humano, para poder lograr su inserción efectiva en el comercio mundial.