Urbanismo y sociedad

La ONU insiste en la vía de la diplomacia con Rusia

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

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En el octavo día de ofensiva rusa contra Ucrania, delegaciones de Kiev y Moscú volvieron a sentarse en una mesa de diálogo para abordar el conflicto ante la decisión de los países europeos, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos que han decidido sancionar a Vladímir Putin y Serguéi Lavrov. La guerra de alguna manera va a impactar los daños colaterales económicos.

Putin ha tratado de resucitar el papel de Rusia como una superpotencia global, bajo el influjo del síndrome del imperio perdido, enfurecido por el orden surgido tras la Guerra Fría y el derrumbe de la Unión Soviética. Y ha maniobrado para dejar su legado como un país poderoso en el tablero geopolítico mundial y un Estado temido que no está de rodillas tras el colapso de la URSS.

Restando importancia a las condenas internacionales, advirtió a los países que cualquier intento de intervenir tendría “consecuencias que nunca han visto”. Los líderes mundiales condenaron el inicio de una invasión rusa que podría provocar enormes bajas y derribar al Gobierno ucraniano elegido de forma democrática.

Pero Rusia ha fracasado en su intento de abrir una brecha entre los 27 países miembros de la Unión Europea con una misiva firmada por el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, al alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell. El mensaje trata de cerrar filas en Bruselas, donde conviven diferentes posiciones sobre cómo abordar la crisis en Ucrania y mostrar ante Moscú una posición unitaria de la UE en el frente diplomático de la actual escalada de tensión ante la incursión rusa en territorio ucraniano.

Diseñado bajo el liderazgo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), su objetivo expreso era contrarrestar la amenaza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), tratado fundacional de la comunidad europea de defensa que permitía reorganizar sus fuerzas armadas. Con la difusión de las revoluciones de agosto de 1989 a través del bloque del Este, la URSS entró en franco desmoronamiento con la caída del Muro de Berlín. La propia URSS se disolvió en diciembre de 1991, aunque la mayoría de las exrepúblicas soviéticas formaron la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Poco después, varios de los países del Pacto de Varsovia se unieron a la OTAN.

En América Latina las cosas no iban tan bien. En la Cuenca del Caribe la guerra urbana había desplazado a la guerra rural propulsada por las guerrillas marxistas. En Guatemala se desarrolló una segunda generación criminal de pandillas juveniles de carácter internacional, las llamadas “maras” del narcotráfico, donde el Estado no ha cumplido con garantizar la vida, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral, por lo que la discusión debe dirigirse a definir las prioridades: la seguridad democrática —lo humano— y la seguridad nacional —el Estado—.

Se ha fallado en los mecanismos y funcionamiento de sus fuerzas de seguridad y de inteligencia civil, así como en las políticas de desarrollo adecuadas, a pesar de que antes de los acuerdos de paz había un compromiso con otros países de Centroamérica, La Pax Americana o paz estadounidense fue una expresión para designar la supremacía de Estados Unidos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, en especial sobre el hemisferio occidental, y la paz y prosperidad que ese sistema generó para algunos países bajo su influencia durante la Guerra Fría con la cual Putin está luchando. En la agenda de EE. UU. el presidente Reagan estableció desmilitarizar la política a través del plan “Transition from Military to Civilian Rule in Guatemala.”