Si me permite

La perseverancia nos promueve la continuidad

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

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“La perseverancia es la virtud por la que todas las otras virtudes dan su fruto”. Arturo Graf

Todo lo que el ser humano hace es porque en su mente lo ha planificado, es aquello que en su voluntad ha elaborado. Por ello, cuando vemos lo que alguien está haciendo es porque tiene un proceso para poderse ver y apreciar. Cuando este comportamiento se conserva con firmeza, la persona se califica como alguien que es perseverante.

Por ello, la perseverancia está catalogada como virtud y nunca será algo accidental; al contrario, es permanente en la vida y por eso las personas que no han cultivado la perseverancia es más probable que las admiren y no las comprendan, y que las puedan halagar.

Muy fácilmente, al ver a alguien que persiste en algo, surgen muchas más preguntas del cómo lo hace, y si lo explica y tiene sentido, uno trata de aprender de ellos.

Es indudable que esta virtud de la perseverancia es parte formativa en muchos porque de ese modo han sido formados y moldeados, al punto de que ni son conscientes de ello. Los que no han tenido esa formación y toman el interés de cultivarlo, usualmente si perseveran se nota la fatiga que les genera.

Son admirables los logros que muchos han alcanzado simplemente por la cualidad de saber perseverar en lo que han emprendido, y tienen ese modo de ser, ignorando lo que el mañana puede traer, pero ellos se han propuesto seguir adelante.

Esto se nota muy claramente en aquellos que han llegado a inventar algo porque no lo lograron en el primer intento, pero la idea inicial los llevó a seguir hasta poder lograr lo que tenían pensado en un principio.

Personas como esas han logrado y creado muchas cosas por el hecho de que vieron una necesidad y pensaron que debe haber algún modo para poderla suplir.

No debemos confundir la creatividad, que es la capacidad de hacer algo, con aquella que ve los desafíos por mejorar y por suplir algo y piensa, crea y perfecciona algo sin esperar que se le dé el crédito y mérito necesariamente. La gratificación está fundamentalmente en el poder llenar la necesidad y que alivie una situación que ellos o el prójimo tengan.

El ejemplo claro está en aquellos que ven el dolor y la enfermedad del humano, y como tienen la base de lo que la ciencia ha alcanzado, buscan el próximo paso para que se encuentre algo que pueda aliviar la necesidad presente. Nuestra sociedad ha alcanzado progresos y logros porque hay quienes no se dan por vencidos, sino buscan algo más y lo logran.

Sin lugar a dudas, aquellos que ven algo que presenta dificultad se involucran en esa frustración y utilizan el término tan familiar: “Me permite? ¿puedo ayudarlo?” y cuando uno les hace el espacio en unos minutos las cosas están arregladas, y sin mayor comentario ellos siguen su camino, y uno, admirado, los contempla.

Sin lugar a duda, lo que esa persona hizo en ese momento es una carta de presentación para que, en muchos de los casos, quienes la rodean la recomienden como a quien se le puede pedir un favor, por el hecho de que en una oportunidad lo hizo.

El reto queda por delante para cada uno de nosotros, para que, por nuestro modo de ser y de hacer, nos califiquen como las personas que, a pesar de los inconvenientes y las dificultades que se presenten, son perseverantes para bien nuestro y beneficio de los nuestros también.