Si me permite

La productividad debe ser más que la utilidad

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

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“Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estás haciendo lo imposible”. San Francisco de Asís

En la sociedad en la que nos movemos y compartimos es muy frecuente que se nos esté preguntando cuánto ganamos o dónde trabajamos, como si fuera lo determinante de la existencia. A veces es simplemente para saber en qué estamos ocupando nuestro tiempo y a qué estamos dedicados, pero en muy pocas ocasiones nos preguntamos a nosotros mismos si somos productivos en lo que estamos haciendo o simplemente estamos ocupando un lugar en una estructura.

Cuando llegamos a sentir gratificación por estar supliendo (por simple que sea) la necesidad que se presenta, esto no solo es asunto de una emoción agradable, sino es una carta de presentación con quienes conviven con nosotros, porque una vez que hemos hecho algo que hacía falta, la gente lo recuerda. Posiblemente no sepan dónde vivimos o cuál es nuestra formación, pero saben lo que sí podemos hacer porque ellos vieron una necesidad suplida.

Posiblemente los que han logrado un buen empleo, en el momento en que los contrataron no preguntaron cuánto les pagarían o lo que recibirían, pero necesitaban un trabajo, y ellos podían suplir la oportunidad que se presentaba. Por ello fueron recibidos en el trabajo y desde allí han estado escalando a niveles que nunca habían imaginado, pero el elemento constante fue la manifestación de una capacidad productiva y flexibilidad a llenar la necesidad que se estaba presentando.

Lamentablemente no es extraño observar a aquellos que están muy preocupados por lo que habrán de ganar o las utilidades que habrán de alcanzar. En muchos casos esto les cierra las puertas a otros para que ellos también tengan parte y puedan beneficiarse de lo que se está presentando.

Ser productivo trae beneficios a muchos, de los cuales nosotros nunca tendremos ni idea, pero simplemente hemos hecho nuestra parte en el tiempo correcto y lugar correcto.

El principio de la productividad tiene un perfil de procesos de cadena que empieza en algo posiblemente muy simple pero va involucrando a más personas, y al final todos terminan ganando y todos se sienten parte de lo que se ha hecho.

De alguna manera es un criterio de solidaridad, como en los casos en que donde estamos necesitan más personal y nosotros, sin que se nos pida, lo comentamos o informamos en nuestro círculo y posiblemente alguien nos termina preguntando detalles y logra un trabajo.

Es importante tener presente que la idea de ser útil no es un criterio universal, porque lo alguien puede definir o considerar como útil, otros posiblemente lo vean de otro modo, o bien extraño, incluso al extremo de que cuando se plantea lo que consideramos útil otros nos podrán cuestionar por qué pensamos de ese modo. Posiblemente podamos definir el porqué, pero eso no implica que sea aceptado.

Cuando planteamos un proceso productivo, está muy amarrado al tiempo, lo cual no es negociable. Por ejemplo, si plantamos algo para esperar cosechar el fruto, no todas las plantas son iguales. Del mismo modo, cuando estamos haciendo un negocio, no se puede hacer contra reloj, por esto debemos ser constantes y pacientes en ser gente productiva, pues tarde o temprano la utilidad del esfuerzo nos alcanzará.