Con otra mirada

Larrazábal, el Inval y su arquitectura

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

En este 2019 se conmemorarán 250 años del nacimiento de Antonio Justo José de las Mercedes Larrazábal y Arrivillaga, nacido en Santiago de Guatemala en 1769. Personaje poco conocido de nuestra historia, cuya figura está siendo exaltada por el claustro de catedráticos del Instituto Nacional de Varones de La Antigua Guatemala.

Ya en La Nueva Guatemala de la Asunción, a sus 16 años, obtuvo el Bachillerato en Arte. En 1792, la Licenciatura en Teología; al año siguiente se graduó en Cánones y Licenciado en Leyes. El 12Feb1797 se graduó como doctor en Teología y Derecho Pontificio. En 1805 fue nombrado Rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, y en 1810 representó a las Provincias Unidas de Centro América en la Corte de Cádiz para defender a la población, tiempo que aprovechó para solicitar por primera vez ante el Vaticano la beatificación del Hermano Pedro de San José Betancur.

Para 1821, de nuevo era Rector de la Universidad, y en su calidad de criollo participó en la redacción del Acta de Independencia, papel que la historia le ha negado.

Durante el gobierno de Justo Rufino Barrios (1873-1885), quien junto a Miguel García Granados lideró la Revolución Liberal de 1871, se impuso un vasto programa de reformas que abarcó Iglesia, economía y educación. Implantó la separación de la Iglesia del Estado y expropió de sus vastas propiedades a las órdenes regulares, en donde se instalaron escuelas, instituciones y oficinas de la administración pública.

Se estableció la educación pública, laica y gratuita a través de escuelas en todo el país. El Instituto de La Antigua Guatemala fue creado junto a otros “institutos normales departamentales” en Cobán, Chiquimula, Jalapa, Quetzaltenango y San Marcos.

De todos los institutos creados, solamente el de La Antigua Guatemala incorporó a su nombre el de un personaje histórico —Antonio Larrazábal— (acuerdo gubernativo 272 del 26Nov1953). El Inval fue instalado en el atrio de la iglesia de Santo Domingo, en donde funcionó hasta su destrucción por los terremotos del 4 y 6 de febrero de 1976.
Con el fin de acoger los Juegos Nacionales de 1973, el Estado adquirió un terreno en la afueras de la ciudad, atrás de El Calvario, para construir una pista de atletismo. Ante los daños causados al histórico edificio del Hospital San Juan de Dios, del siglo XVIII, se propuso que el Hospital Nacional fuera trasladado a ese sitio; sin embargo, se optó por construir ahí el Instituto.

Para entonces ya estaba vigente el acuerdo 1 del 8En1973, autorizando funcionar con carácter experimental los institutos de educación básica con orientación comercial, industrial y agropecuaria, cuyos edificios serían construidos dentro del Proyecto de Extensión y Mejoramiento de la Enseñanza Media (Pemem), proyecto en el que se definieron programas arquitectónicos, especificaciones técnicas, constructivas y materiales a usar en función de las características de cada región.

El concurso público para el diseño de ese edificio lo ganó el arquitecto Alfonso Yurrita Cuesta, quien años atrás, desde el Instituto de Fomento Municipal (Infom), había preparado el Plan Regulador de La Antigua Guatemala, que sirvió de base para formular la Ley Protectora de 1969.

Este año el Inval cumple 145 de haber sido fundado y aún mantiene el principio de los Eternos Valores, que ostentan con orgullo estudiantes, catedráticos y exalumnos decididos a custodiar esa noble y honrosa tradición. Sugiero, entonces, que dentro de los homenajeados esté el colega Yurrita Cuesta, cuya obra sigue satisfaciendo el programa previsto.