Urbanismo y sociedad

Las políticas se hacen sin planes ni técnicamente

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

Jorge de Alvarado, en 1527 estableció que toda traza urbana debería ser de “norte a sur y de este a oeste”. Después de los sismos de Santa Marta, Santiago fue fundada el 14 de agosto de 1529 por Pedro de Alvarado, de regreso de España. Mediante ordenanzas de Carlos V, dispuso: “Que cuando se hiciere una ciudad en la planta del lugar se deberá establecer por plazas, calles y solares a cordel y regla, empezando por la Plaza Mayor”. Con este ordenamiento se establecería la cuadrícula y ancho de calles en toda la ciudad, que aún sigue.

La segregación socio-espacial del área metropolitana de Guatemala contiene una diversidad de usos del suelo que genera un crecimiento desordenado, lo cual ha producido presiones en la calidad de vida, tránsito y ambiente. La población se ha instalado anárquicamente como en las zonas 6, 17 y 18, donde existe el 31.6% de la población del Municipio, en contraste, las zonas 4, 9 y 10 cuentan con el 1.7%, y con los mejores servicios de la municipalidad.

En aspectos puntuales, la circulación urbana, se debería empezar por analizar la Región Metropolitana, que es el punto de partida donde reside el 26% de la población del país y donde se debe efectuar un diagnóstico de la pobreza, marginación, desigualdad y desarrollo humano y de aquellos que no pueden “pagar un lugar donde vivir y emigran”.

La Ciudad de Guatemala ha tenido un crecimiento demográfico muy fuerte. Pasamos de 1 millón de habitantes en el 2002, a más de 1.8 millones en el 2017. Ingresan alrededor de medio millón de vehículos creando 1.7 millones de personas adicionales. Lo cual suma aproximadamente 3.5 millones de personas más que interactúan. La ciudad no se diseñó para que circulara esta cantidad de vehículos que generan problemas de diferente índole, como es una fuerte presión sobre el medio ambiente, contaminación ambiental, disposición de desechos sólidos, organización desordenada del territorio con viviendas con seguridad.

En julio del 2015 al final llegó el informe de lo que la Cicig había arrojado a luz sobre el fenómeno del “Financiamiento de la política en Guatemala”. El cual tenía un apartado sobre el crimen organizado y el financiamiento de partidos políticos, narcotráfico y política, que es el vínculo que empaña los procesos electorales desde 1986, en una “sociedad de los celulares”, que ni cuenta se da hacia donde los están llevando.

Mr. Trump se metió con Guatemala sobre convertirla en un tercer país seguro. Morales aceptó, pero ha sido incapaz de negociar correctamente esto. Este es un sistema que se usa sobre una situación migratoria, consagrado por la ONU en los principios, sobre el Estatuto de Refugiados. Cuando un segundo país se niega a concederlo, lo remite a un tercer Estado que sea considerado “seguro”. En nuestro caso los que migren hacia el norte primeramente pedirán asilo a México o Guatemala. Si no es México, sería Guatemala.

Somos un país donde 15% de los encuestados por Prensa Libre han sido asaltados en los últimos seis meses. Estamos dentro de un mundo con violencia de las maras, como en Villanueva, donde 90 inmuebles están abandonados y bajo el dominio total de dos grupos pandilleros, como en la zona 18 de la capital (P.L.).

Por lo que se requiere desarrollar un diagnóstico de la pobreza, marginación, desigualdad y desarrollo humano y de aquellos que no pueden pagar un lugar donde vivir. En conclusión, esta es la Guatemala que le vendió Morales a Mr Trump: ¿Cómo se llama esto? ¿somos seguros?