Escenario de vida

Las sequías del ayer ¿serán las de hoy?

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Hoy en día poseemos datos que apuntan a que la notable baja poblacional de la región de Petén, que un día tuvo más de 10 millones de habitantes, fue causada por el cambio climático, pero también por otros factores a la vez, entre ellos sequías extremas. Sin embargo, antes del período de las sequías, las sociedades de las tierras bajas se encontraban, además, en un momento de conflictividad sociopolítica y de sobreexplotación de sus recursos naturales. Esto les impidió adaptarse a las condiciones de sequía, pues sus tierras ya no producían y por ende colapsaron. Lo único que les quedó fue emigrar al norte.

Por medio de este artículo pido a los candidatos a la Presidencia de la República que hagan el esfuerzo de referirse a la historia para no repetir los errores del pasado, y evitar las migraciones, porque al igual que los antiguos mayas hemos dejado de creer en nuestros gobernantes. Estamos repitiendo el problema sociopolítico, seguimos quemando los bosques, exacerbando las sequías y promoviendo la corrupción e ingobernabilidad.

Si las sequías han terminado con muchas grandes civilizaciones alrededor del mundo, ¿podrían las sequías de hoy tornarse tan groseras que terminarán con nuestra civilización actual?

En el pasado ha habido muchas teorías sobre la desaparición de los mayas; sin embargo, el connotado arqueólogo Tomás Barrientos asegura que con la nueva tecnología LIDAR ahora se sabe que emigraron a tierras más resilientes y en estados no centralizados, aunque quedaron dispersos. Hoy podemos comprobar que no se esfumaron, como dicen algunos, por alguna obra mágica o porque se los llevaron los extraterrestres. Se trató de migraciones hacia tierras más resilientes al cambio climático. Buscaron tierras donde todavía podían sobrevivir, ya que por las tremendas sequías y otros factores sociopolíticos se vieron forzados a dejar abandonadas sus magnificas ciudades, templos y pirámides.

Quizá parte de la desintegración de estas sociedades tuvo que ver además, con la falta de confianza y fe hacia sus gobernantes, similar a la falta de confianza que experimentamos en el presente con nuestros gobernantes. Los caciques mayas no pudieron cumplirle a las poblaciones, ni siquiera con sus ofrecimientos de sacrificios humanos a sus dioses para que lloviera. Ahí empezó el rechazo hacia sus gobernantes monárquicos que centralizaron el uso y aprovechamiento de los recursos naturales. Estos hechos forzaron a que las poblaciones desarrollaran nuevas formas de gobierno en las que el poder fuese distribuido entre varios linajes y grupos corporativos. Un ejemplo de ello son los 48 cantones de Totonicapán, que aún existen.

Estamos ahora frente a un cambio climático similar al que vivieron los mayas. Los irracionales incendios forestales consumen gran parte de nuestro territorio sin que exista una entidad como el Sipecif con la facultad para prevenirlos y combatirlos, pues fue suprimida a dedazo presidencial hace dos años. Ahora hemos quedado a la suerte de quienes están quemando bosques a diestra y siniestra con total impunidad.

En los debates presidenciales pueden hablarnos de la seguridad alimentaria, de empleos, de economía o de seguridad. Pero reto a los candidatos a hablarnos sobre narcoincendios, narcoinvasiones, eutrofización de cuerpos de agua, contaminación, pérdida del acervo genético, especies en peligro de extinción, degradación de zonas núcleo y concesiones forestales. Esperemos a ver quién sabe de esto y toma el reto.