Sin fronteras

Liberen a Sonny

Publicado el

Mientras escribo, hoy, 12 de septiembre por la tarde, tres cosas aún no suceden. La primera, el periodista Sonny Figueroa, quien se ha caracterizado por investigar sobre actos corruptos, no ha sido liberado. Ayer, al caer la tarde, fue capturado y encarcelado por la policía nacional a inmediaciones de la Casa Presidencial. Horas antes, según trascendió, había sido atacado. Su teléfono celular y equipo de trabajo, robados en un acto que nadie más que un ingenuo creerá que fue crimen común. Hace 2 días apenas, el periodista Figueroa publicó un reportaje titulado “Los rostros y perfiles del Centro de Gobierno”. En él, nos comparte información y contexto sobre ese ente paralelo inventado por el presidente Giammattei. El reportaje habla sobre quienes han sido nombrados en esa extraña institución. Cuánto se eroga por cada uno, y una pequeña reseña profesional. A cargo de su dirección está nombrado un amigo personal de Giammattei. Esto, en palabras del mismo mandatario. Una designación política, entonces. Mayor razón para el deber de justificarla y ser transparentes con la ciudadanía.

El segundo hecho que no sucede, es un pronunciamiento de la presidencia de la república. Sonny no es un ciudadano común. Es un periodista contra quien esa presidencia ya dio muestras de repudio personal. En público y manifestado de la forma más innecesaria e inmadura que uno puede imaginar. Sonny Figueroa y Marvin del Cid, ambos periodistas no alineados, hicieron preguntas al presidente en una de las escasas ocasiones disponibles. Las preguntas fueron válidas, objetivas y justas sobre gastos de campaña y privilegios. El presidente, que es un vidrio para revelar su corto temperamento, se refirió a ellos con sarcasmo, revelando claramente que le son incómodos. La persecución contra quienes indagan sobre el “Centro de Gobierno” es manifiesta. Denuncias ya han llegado a organismos internacionales sobre persecución en manos de inteligencia estatal. Los “net-centers” que atacan desde el anonimato. Y el antecedente reciente de una denuncia penal presentada por el mismo motivo contra el medio Plaza Pública. Hoy, Sonny Figueroa, apresado. “Nada en política es accidental”, dijo Franklin D. Roosevelt. Otro sabio refrán dice que el que calla otorga. El silencio presidencial es un mensaje de opresión a gritos.

Desde agosto de 2017 se ha acentuado un mensaje de los círculos del poder estatal. Ese mensaje es que quienes toman las decisiones de Estado, aquí, no le dan explicaciones al ciudadano común. Es evidente. No hay conferencias de prensa, ni siquiera cuando se toman las decisiones más trascendentales para nuestro futuro colectivo. No hay apertura, ni siquiera disimulada. Esto en evidente retroceso, incluso en comparación con épocas como la de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. Imagine cómo estaremos. Y eso lleva a lo tercero que aún no sucede. Y es que quienes deciden dedicar sus vidas a esta nación para informar sobre hechos comprobables, no se sienten invitados a hacerlo. Más bien, existe una intimidación evidente, que no es nada nueva.

Déspotas, dictadores y tiranos desprecian los canales de información independientes. Eso, en Guatemala, nos ha conducido a la zozobra. Esta es una tierra de grises antecedentes. Por ello, desde aquí; desde el país de Oliverio Castañeda, baleado; el obispo Juan Gerardi, lapidado; desde la ciudad de Myrna Mack, cuya ejecución por acuchillamiento se recuerda esta semana en su 30 aniversario. Y desde la tierra de tantos mártires que dieron el último sacrificio buscando la verdad, le pregunto al poder que circula las altas esferas del Estado. En esta semana de la independencia: ¿Qué país proponen, entonces ustedes? ¿Uno donde todo el mundo simplemente se quede callado? ¿No se han dado cuenta? Eso solo enciende más la sed de la verdad.