Si me permite

Lo esencial de la vida no necesita explicación

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

“Me parece que el secreto de la vida consiste simplemente en aceptarla tal cual es”. San Juan de la Cruz

Lo que somos usualmente se manifiesta sin que se nos pida hacerlo, y los que nos observan pueden describir lo que somos con muchísima claridad sin tener que apelar a las apariencias y ocupaciones, sino la esencia de nuestra personalidad.

Muchos se ocupan para mejorar la apariencia, pero esta es temporal y difícilmente se puede complacer a todos los que nos rodean, porque con el pasar del tiempo muchas cosas en nosotros van cambiando, pero la esencia de lo que somos se conserva y se refleja en cada una de las participaciones que tenemos en la vida.

Cuando cultivamos relaciones sean estas circunstanciales o con un propósito determinado lo que habrá de definir como logro esas relaciones es lo que nosotros somos y la gente que habrá de relacionarse con nosotros estará valorando nuestra esencia y en asuntos que tienen que ver con apariencias pueden incluso sugerir cambios para que tengamos mejor modo de presentarnos, pero la esencia será constante.

Muchos de nosotros cuando empezamos una nueva relación damos una serie de explicaciones que nadie nos ha pedido, pero la razón es simplemente porque nosotros pensamos que es necesario y lo único que estamos haciendo es justificar porque somos como somos y en algunas ocasiones puede que sea de ayuda, pero en la mayoría de casos son innecesarias. Es prudente tener presente que en las mejores relaciones solo se dan explicaciones porque las han pedido.

La simple presencia de alguien a primera vista proyecta y comunica quien es y por alguna razón es como es. Por ello podemos decir que los que nos ven y nos empiezan a conocer están percibiendo muchos detalles de nosotros, para alguna aclaración puede que surja una pregunta y se plantea para no juzgar mal a la persona.

Hay una frase muy trillada de alguien cuando surgen preguntas del porqué la persona es o actúa de algún modo determinado, frecuentemente la respuesta enfática y categórica que se escucha es: “Así es él” y no se le agrega ninguna descripción, si fuera está mucho más inquisitiva lo que se dice es: “Es mejor que te lo explique él, tú le puedes preguntar”. Esto claramente nos dice que lo que uno puede percibir de alguien no necesariamente los demás habrán de hacerlo del mismo modo.

Cada uno de nosotros deberíamos ser conscientes que de la vida que privadamente vivimos lo que transmitimos no es simplemente la imagen superficial de nuestros actos, sino juntamente con ellos también estamos proyectando lo que nosotros somos, entiéndase nuestra esencia.

Por lo mismo, por encima de nuestras apariencias, deberíamos ser mucho más cuidadosos de nuestra esencia porque esta determinará cuantas oportunidades podemos perder o lograr, no por lo que se ve de cada uno, sino por lo que proyectamos como seres con una esencia tan única que se nos puede identificar y distinguir en medio de toda la sociedad.

Si bien mucha de nuestra esencia es un elemento formativo con el que se nos ha criado e instruido en los primeros años de vida, en la medida que estamos determinados y ponemos de nuestra parte podemos cambiar de tal modo que proyectemos una esencia que no tenga necesidad de ser explicada.