A contraluz

Los megafraudes de Jimmy Morales

Haroldo Shetemul @hshetemul

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¿Les duele que sea una megaobra?, respondió el entonces presidente Jimmy Morales en octubre de 2019 cuando los periodistas le cuestionaron sobre la deficiente calidad del libramiento de Chimaltenango. Con total descaro, como el rey de la comedia chusca, el exmandatario insistía: “Se presentó como una megaobra porque lo es”. Casi un año después, ese tramo no es más que un monumento a la corrupción, como lo es el gran “invento” de las biobardas que se parecen a la estafa del agua mágica de Roxana Baldetti, que insistía en que con unas cuantas gotas se limpiaría la alta contaminación del Lago de Amatitlán. Ahora han vuelto a aparecer las toneladas de basura que arrastra el río Motagua y que se acumulan en las playas de Omoa y Puerto Cortés, en Honduras. Estos hechos muestran en forma clara el desastre que significó el gobierno del comediante, cuyo principal legado fue haber aplastado la lucha contra la corrupción en el país.

La “obra de ingeniería sin igual en Centroamérica”, como lo calificó el exministro de Comunicaciones José Luis Benito, el libramiento, ya se caía a pedazos poco tiempo después de que fuera inaugurado. Esa “magna obra” pasó de costar Q312.9 millones ha Q451.7 millones entre 2014 a 2017. El libramiento no es solo una obra mal hecha, sino que el Ministerio Público determinó que sirvió para lavado de dinero por parte de las empresas que lo construyeron. El exministro avaló la actuación fraudulenta de la Junta de Licitación y permitió la adjudicación a la empresa que no tenía capacidad financiera para ejecutar la construcción. Fueron detenidas 17 personas por lavado de dinero u otros activos, fraude, abuso de autoridad, falsedad ideológica y peculado por sustracción. Sin embargo, el principal implicado, el exministro Benito, sigue libre gracias a que el juez Mynor Moto lo protegió al no autorizar su aprehensión, tal como ha favorecido a otros funcionarios vinculados con casos de corrupción.

En la actualidad, es frecuente que el libramiento de Chimaltenango se encuentre cerrado al tránsito por los frecuentes derrumbes, así como las correntadas que lo han vuelto casi navegable. Una obra reciente no tendría por qué afrontar estas irregularidades, a no ser que su construcción haya sido deficiente, pese al alto costo que significó. Además, de las fallas detectadas en las paredes y las inundaciones, el Ministerio Público detectó problemas con las pasarelas, algo vital para los vecinos. En el contrato se especificaban ocho pasarelas, pero solo hicieron cinco, mal diseñadas porque algunas van a dar a cunetas y a terrenos de difícil acceso. Estas deficiencias se observaron desde el momento en que comenzó a operar este tramo y el expresidente Morales se negaba a aceptar. Ahora el libramiento no es más que un monumento a su desfachatez y el saqueo de los recursos provenientes de nuestros impuestos.

La ineptitud del anterior gobierno también se observa con su incapacidad para resolver el problema de la basura que acarrea el río Motagua cada invierno. No solo se trata de la destrucción total de este cuerpo de agua, sino que tiene implicaciones internacionales, debido a que los desechos se han acumulado por toneladas en playas hondureñas. Las autoridades del vecino país de nuevo han manifestado su molestia porque no les corresponde resolver un problema que se origina en Guatemala. El gobierno de Morales gastó Q18.9 millones para las biobardas que ya demostraron que no sirven para retener las toneladas de desechos. Eso quiere decir que se erogó tal cantidad en algo que no sirve, lo cual nos remite a entender la existencia de corrupción en esa contratación. Como se ve, las grandes obras de Jimmy Morales solo evidencian que encabezó un gobierno ineficiente y corrupto.