Escenario de vida

Maravilla del mundo: la planta solar de Marruecos

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En mi viaje de casi tres semanas por el Reino de Marruecos, acompañada de mi equipo de filmación, compuesto por cuatro profesionales de primera categoría, tuve la oportunidad de descubrir la estación de energía solar Noor, considerada el complejo multitecnológico más grande del mundo. Con 510 MW, es la planta de energía solar concentrada más grande del continente africano. Con un sistema fotovoltaico adicional de 72 MW, se tiene contemplado que todo el proyecto produzca 582 MW.

Su costo asciende a unos US$9 mil millones de inversión y es quizás una de las más imponentes maravillas del mundo. Construir semejante proeza requirió de la visión futurista del rey de Marruecos, Mohammed VI, quien, con la mira de apoyar a su pueblo con tecnología de punta, buscó que la electricidad fuera renovable, y hoy en día le está dando un ejemplo al mundo. Y por qué no decirlo, con tantas renovaciones y cambios que el rey ha realizado en unos 20 años no hay marroquí que no admire a su monarca y que le ame de forma auténtica.

El complejo Noor ya está terminado, es una de las tantas maravillas que vemos en Marruecos. Al visitarle pudimos comprobar que provee de energía solar a unos dos millones de habitantes y le da trabajo a 10 mil personas. Para el año 2030, Marruecos espera llegar a suplir en un 52% con energía renovable a todo el país. Este simple hecho nos da la pauta de que el rey Mohammed VI tiene una visión muy clara de responsabilidad hacia el planeta. Esto prueba el interés que tiene dicha nación de moverse hacia el futuro con tecnología limpia y renovable, contribuyendo así a contrarrestar el cambio climático.

Nos explicaron que en dicha estación, de tres mil hectáreas, se puede almacenar energía solar en forma de sales fundidas, permitiendo la producción de electricidad en la noche. Ahora se almacena energía por hasta ocho horas. El proyecto ha madurado en tan solo tres años y se ha venido desarrollando con la ayuda del consorcio español TSK-Acciona-Sener. Es el primero de una serie en el complejo solar de Ouarzazate, por la Agencia Marroquí de Energía Solar (Masen).

Todo está fríamente calculado en este proyecto para que sea lo más amigable con el ambiente. Tiene, además, un enfoque de desarrollo local, participativo e integrador. Masen no deja de lado a las comunidades, sino que les brinda electricidad gratuita, les construye escuelas, canchas de futbol, y kilómetros de caminos y autopistas del primer mundo, lo que les beneficia en su locomoción y comunicación con las grandes ciudades.
Para comprobar cómo se benefician las personas locales, nos remontamos a la casa de habitación de un marroquí llamado Rachid, quien portaba orgullosamente un turbante, su jelaba y una gran sonrisa. Él nos explicó que hacía dos décadas había abandonado su pueblo para vivir en una gran ciudad, pero después de la construcción de dicha estación había regresado.

Ahora la empresa Masen le proveía de estabilidad económica en su propio pueblo. Sentados en cojines dentro de su vivienda, y sobre hermosas alfombras tejidas por su familia, nos convidó a tomar el té hecho de hierbas de su propia huerta. Rachid nos invitó a probar sus dátiles, nueces, almendras y la miel que él mismo cosechaba, y no faltó el delicioso pan horneado por su familia. Pero lo más importante fue la amistad que nos brindó, su calidez humana y, en especial, su carisma.

En cada café, hogar, palacio, negocio y rincón me encontré con la foto del rey Mohammed VI. Esto demuestra la admiración y respeto que sienten hacia su rey. ¡Quizá sea porque sabe gobernar bien!