Sin fronteras

Millones de guatemaltecos son vecinos del consulado

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Pasa en el oficio de escribir artículos, que uno del pasado viene a la mente cuando se platica sobre materia particular. Piensa uno, esto lo expliqué en una columna. Yo me tomo la tarea de buscarla y enviarla para que el otro la lea. Eso justo me pasó recientemente en conversaciones con altos funcionarios. El tema repetido es sobre la elección que nuevamente organizará el Tribunal Supremo Electoral para los compatriotas que residen en el exterior. En estos diálogos saltó nuevamente una perspectiva que he pretendido desmitificar. Una leyenda que les venden los autoproclamados “líderes migrantes” a quienes se abocan por no conocer a nuestra población expatriada. Leyendas que les venden hay muchas. La peor es que existe en ese país una “comunidad” guatemalteca. Y claro, que ellos la representan. Pero otra es la que abordé en una columna titulada “Cuántos guatemaltecos viven cerca de un consulado”, y que nuevamente procuro desmitificar. Importante, pues es falsa la generalización de que los compatriotas en ese país viven lejos de los consulados, y que, por tanto, un evento electoral organizado en esas sedes implicaría someterlos a viajes largos y peligrosos, dada la condición irregular de la mayoría.

Cuando inicié mi tarea por denunciar las limitaciones estatales para nuestra población expatriada en Estados Unidos, una de las debilidades principales era la poca cantidad de consulados que existía en ese entonces en ese país. Sin embargo, en los últimos años, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha ampliado significativamente ese número, llegando al momento actual en el que aumentar la cantidad de consulados ya no debiera ser la prioridad. Esta, más bien, debiera ser aumentar el personal que labora en cada uno de ellos, así como la cantidad y la calidad de los servicios que prestan. Hoy hay 20 consulados en ese país. Y aunque no hay duda de que aún faltan algunos para acercar los servicios del Estado a algunas poblaciones específicas (por ejemplo Minesota y Utah), es de reconocer que una enorme población migrante ya vive en las cercanías de un consulado. Ese es un país de distancias largas. Su territorio es 90 veces más grande que el nuestro. Y toda distancia se mide allá en horas de carro. Un viaje de dos horas, es un viaje corto. Un viaje de una hora, es prácticamente trasladarse a otro vecindario del mismo lugar donde uno está.

Siempre es riesgoso aventurarse a dar números de población guatemalteca en el Exterior Imagine, si ni sabemos cuántos finalmente somos aquí, menos podemos saber cuántos son allá. Sin embargo, el Ministerio del Exterior ha socializado un mapa en su página institucional que indica a cuántos guatemaltecos se les ha prestado un servicio consular en cada Estado. La suma total ronda los tres millones de paisanos en las tierras del Tío Sam. Y conociendo los poblados migrantes y el tamaño de cada uno de ellos dentro de cada Estado, bien podría calcularse que actualmente más de 1.5 millones de guatemaltecos viven en la misma ciudad donde hay un consulado. La cifra podría aumentar a más de dos millones, si incluimos a quienes viven a una hora de dicha ciudad.

Las estrategias para llevar servicios a esas poblaciones deben hacerse con datos del Minex. No con mitos, bolas y bulos que vienen de personajes políticos en el exterior, que sin base, sustento, preparación ni representación legítima, tienen una perniciosa relación con tomadores de decisión locales. Esto es algo de lo que procuré convencer al magistrado electoral que organizó la elección pasada en EE. UU. Su obstinación por escuchar más a los líderes migrantes tuvo un resultado catastrófico para el país, y cruel para la salud de nuestro erario.