Escenario de vida

No estemos divididos

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Muchas personas me han pedido que escriba a favor o en contra de las recientes publicaciones que se han dado relacionadas con El Mirador. Unos atacan al arqueólogo Richard Hansen y otros lo apoyan. No escribo este artículo para juzgar a nadie ni para criticar acciones de los involucrados en esta disputa. Escribo para dejar ciertos puntos claros.

Primero. El Mirador es una joya arqueológica maya, parte de una de las civilizaciones más importantes del planeta Tierra. Si la protegemos, cuidamos y promovemos con “turismo sostenible” perdurará por muchos siglos más. El Mirador no existiría como hoy lo vemos si no hubiese sido por Richard Hansen, un arqueólogo visionario a quien admiro, pues logró destapar al mundo este sitio que enorgullece a Guatemala. Con su gran esfuerzo y conocimiento científico, su lugar se lo ha ganado a pulso. Por ende, como buen arqueólogo debe circunscribirse a esa labor específica y no debiera haber objeción a que siga en su puesto.

Segundo. Sin embargo, si no hubiera sido por los Concesionarios Forestales del Petén “Acofop”, a quienes admiro, pues han sido un ejemplo exitoso de un buen manejo y políticas claras, y han cuidado en la medida de sus posibilidades sus concesiones por más de veinte años, tampoco tendríamos el manto verde que aún vemos en las imágenes satelitales. Sus áreas muestran claramente que, en tiempos de incendios forestales, ellos han mantenido sus concesiones libres de fuego y han sido una barrera contra los incendios que se hubiesen propagado hacia El Mirador.

Tercero. Opino que no es momento de atacar, de condenar ni fracturarnos, cuando mucho más unidos debiéramos estar. Muy simple. “Cada mico en su columpio”, haciendo cada uno lo suyo. Si sabemos de Arqueología, que esa tarea sea respetada y honrada. Si sabemos sobre manejo forestal, dicha tarea debe también ser respetada y honrada, pues ambos buscan el bien común. Solo tenemos una Guatemala, un grandioso sitio como El Mirador y el entorno natural y cultural de la Biosfera Maya, que no podemos perder. Estamos frente a dos pilares importantes. Uno, la maravillosa fuente de recursos naturales, el manto verde intacto y la selva exuberante que está viva y que es difícil de encontrar en otras partes del mundo. El otro, los majestuosos templos y pirámides, calzadas y edificios mayas que encontramos en El Mirador.

Cuarto. Entonces, si ya existe un modelo comunitario y concesionario que da mucho valor a la región, y por el otro lado contamos con un sitio arqueológico que con orgullo ya puede mostrarse al mundo, lo que hay que hacer es trabajar juntos. Se debe hacer cumplir la existente Ley de la Reserva de Biosfera Maya y fortalecer a las instituciones responsables de la administración del Patrimonio Natural y Cultural de Guatemala. Si no las fortalecemos, seguiremos en las mismas. ¡Vamos guatemaltecos! El amor por Guatemala debe estar por encima de toda agenda preconcebida. Dejemos de dividirnos.

Quinto. Por lo tanto, es una lástima que un brillante arqueólogo como Richard Hansen, que ha descombrado, estudiado y protegido los vestigios mayas del Preclásico por más de 40 años y ha dado orgullo a los guatemaltecos, y, por su lado, los concesionarios forestales, que han ganado premios mundiales con su modelo de desarrollo, no hayan podido ponerse de acuerdo. Si trabajasen juntos de la mano, otro gallo cantaría, alejados de tanta polémica. ¿Por qué, entonces, no aprendemos la lección de que debemos luchar desde un mismo frente y no desde diferentes frentes? Unidos somos más fuertes. No podemos deshacer lo hecho, pero sí podemos construir hacia adelante.