Registro akásico

No pinta bien la política en el nuevo año

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

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Los buenos deseos para el año nuevo deben abandonar la esfera política. Tal área no ofrecerá esperanza ni proyectos de crecimiento social ni alivio de las carencias, mucho menos una superación eficiente de los efectos negativos de la pandemia. Es novedosa la incorporación en la participación política nacional, de ciudadanos cuyo ámbito de acción se establecía a nivel municipal. Hace algunos años, empresarios enriquecidos, iniciaron su participación partidaria con derroche de recursos, se les descalificó acusándolos de nexos con el narco. Ahora, los participantes no tendrán grandes fortunas sino serán expresiones de la clase media de diversas regiones. Se encontrará más difícil controlarlos, pues participan en las diferentes esferas de acción estatal: gobierno, legislación y justicia.

El Tribunal Supremo Electoral reconoce a 23 comités para la formación de partidos políticos, con probable disminución. En general, se trata de agrupaciones con liderazgo personalistas, sin asomo de conocimientos en pensamiento filosófico o doctrinas políticas. Algunos son reiteración de partidos cancelados en el pasado; pero en general, se trata de personas ávidas de conseguir ventajas personales. Pareciera ser un caldo agitado, a la espera de la decantación en formaciones político ideológicas más serias, en el futuro. Mientras tanto se votará por partidos con nombres como: multiplica, el león, la comunidad rinoceronte, el vecindario o similares.

Los llamados financistas, o personajes que invierten en los procesos políticos a la espera de situar a funcionarios deudores de favores, para reclamarles después contratos de obras, no aparecen claramente por el momento. Será en los comicios, cuando se les observará. Para mientras, los representantes y voceros inexpertos tienen la palabra. Los líderes reconocidos seguirán manifestando su mediocridad, razón de la existencia de espacio a los nuevos actores sociales.

La falta de las expresiones políticas del siglo pasado es patente. Los antiguos y recién reclutados adherentes a las antiguas facciones, se han refugiado en oenegés, así como centros de opinión, cuyo oficio es discursear atendiendo los llamados de altos funcionarios locales u organismos internacionales. Tal conducta expresa el abandono de la responsabilidad moral por parte de la intelectualidad del país.

Otro asunto, será el nombramiento de varias autoridades estatales: la fiscalía general, el procurador de los derechos humanos, la probable renovación de la Corte Suprema, la solución a la falta de renovación plena de los magistrados de la Corte de Constitucionalidad, así como otros funcionarios menores. Allí actuarán vociferantes piquetes pagados por intereses extranjeros, deseosos de torcer voluntades de electos, indiciar penalmente a funcionarios sin respaldo partidario o directamente inventar delitos para sujetar a prisión preventiva sine die, a quien ose desafiar a sus candidatos.

Por lo tanto, los buenos deseos para el 2022, operarán en la vida personal, familiar y profesional. No menor cosa, pues conforma la mayor actividad para los habitantes del país. Lugar propicio para el regocijo con los parientes y cercanos, o espacio para la actividad honrada. Ganarse la vida y convivir con nuestros conocidos en actividades constructivas, siempre será motivo de satisfacción. Lo mismo el crecimiento intelectual, donde pueda considerarse aspectos filantrópicos o religiosos. La vida siempre supone un compromiso para buscar la plenitud, a reserva de espacios de acción donde es mejor poner distancia, como en este caso, la política nacional.